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Los servicios de extinción se pusieron ayer a prueba. El primer incendio forestal de cierta entidad comenzó ayer por la tarde en la zona de Cas Pou, en el área de Cala Vedella, en el municipio de Sant Josep. Anoche, al cierre de esta edición, el incendio se dio por controlado.

Lo más preocupante fue que, cerca de donde el incendio alcanzó mayor virulencia, había una urbanización. Como medida de precaución, algunas personas abandonaron sus vivienas y se llevaron consigo a sus animales.

En los trabajos de extinción trabajaron desde el aire un helicóptero y un Air Tractor del Instituto Balear de la Naturaleza (Ibanat) y por tierra cuadrillas y una tanqueta de este mismo organismo y los bomberos del Consell d’Eivissa.

El fuego comenzó poco antes de las cinco de la tarde. El nivel 1 se declaró media hora después del inicio del fuego por su proximidad a una urbanización, en las inmediaciones del Club Robinson.

Según fuentes municipales, aunque al principio parecía que el incendio no tenía demasiada importancia, las rachas de viento estaban haciendo que el fuego se propagara con virulencia. Sobre las seis y media de la tarde los equipos de extinción ya habían conseguido acotar las llamas en un perímetro, paso previo al control del incendio.

A media tarde, con el incendio ya perimetrado, la alcaldesa de Sant Josep, Neus Marí declaró: «Parece que si no hace viento, podrá controlarse y no irá a más».

«Cuando hemos llegado se veía más humo que ahora, y no se ven llamas grandes», señaló.

La edil también dijo que desconocen las causas del incendio, que podría haberse iniciado en un terreno ubicado entre dos urbanizaciones. «No sabemos si ha sido por una quema de rastrojos o por otro motivo», señaló Marí a Europa Press.

«Los efectivos controlan por si hubiera que desalojar casas. Han cerrado un camino para que la gente no interrumpa las labores de extinción», aseguró