Un joven de 18 años estuvo a punto de morir ahogado en la noche del lunes después de beber un litro de alcohol y meterse a continuación en el agua. Sus amigos lo sacaron cuando ya estaba flotando, inconsciente.

De acuerdo con los datos facilitados por la policía, el muchacho sudamericano se encontró esa tarde noche con unos amigos cerca de la playa. Para celebrar el encuentro compraron dos botellas de alcohol de baja calidad y él empezó a consumirla de forma exagerada.

Sus compañeros siguieron hablando y riendo, y el joven se incorporó a duras penas, dio algunos pasos, y se metió en el agua «para despejarse». La noche ya había caído y la playa estaba a oscuras, sobre todo en la parte de la orilla. Minutos después, sus amigos repararon en que no lo oían y comenzaron a buscarlo. Le gritaron por su nombre, pero el muchacho no daba señales de vida. De repente, repararon en un bulto flotando y vieron que era él, a merced de la olas y prácticamente inconsciente, con una severa intoxicación etílica. Los chavales lo sacaron del agua y pidieron ayuda.

En pocos minutos llegaron hasta Can Pere Antoni agentes de la Policía Local, la Policía Nacional y la Policía Portuaria, además de dos ambulancias. Dos policías tuvieron que cogerlo por los brazos y llevarlo casi en volandas hasta la calle, donde esperaban los sanitarios. Tras comprobar sus constantes vitales, fueron recuperándolo poco a poco, aunque decidieron evacuarlo a Son Espases. Su estado mejoró en el hospital. La resaca, no tanto.