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Un joven de 23 años ha sido detenido por la Policía Local de Málaga como presunto autor de un delito de malos tratos, con lesiones y amenazas, a su madre; mientras que su hermano, de 14, también ha sido arrestado, en este caso por supuestamente maltratar a otro hermano, de nueve años.

Los agentes del Grupo de Investigación y Protección (GIP) han intervenido en este caso. Al parecer, el detenido de mayor edad tiene problemas «graves» de conducta desde hace varios años; de hecho, ha sido ingresado en varios centros de menores y le constan antecedentes por insultos y malos tratos hacia su madre, que lo había vuelto a acoger hace unos meses para no dejarlo vivir en la calle, ya que no dispone de ingresos.

Presuntamente, desde su vuelta al domicilio familiar, los episodios de maltrato hacia su madre son constantes, según ha informado la Policía Local en un comunicado. Incluso, han apuntado, «parece que ha llegado a sustraer diversos objetos del domicilio para después venderlos en casas de empeño y de objetos de segunda mano». En este punto, han señalado que existe el agravante de que el hermano intermedio, de 14 años, está comenzando a imitar su conducta.

La paciencia de la madre llegó a su límite el pasado mes de octubre, cuando, según denunció, su hijo de 14 años discutió con el pequeño de nueve, al que llegó a agredir, golpeándolo en el rostro, algo que, al parecer, no era la primera vez que sucedía.

Ese mismo día, el mayor recriminó violentamente a su madre que no tocara sus cosas, después de que ésta recogiese unos enseres que él había dejado desordenados. Incluso, según ha informado la Policía Local, supuestamente además de amenazarla de muerte, la empujó varias veces hasta provocar que cayese contra un mueble y se golpease la cadera y el codo, sufriendo un hematoma y una contusión.

Entonces, la mujer decidió llamar a la Sala 092 para comunicar lo sucedido. Hasta el lugar acudieron agentes de una patrulla del distrito Carretera de Cádiz, que, tras entrevistarse con ella, procedieron al traslado de la misma y de su hijo de nueve años a un centro hospitalario para que fuesen asistidos. Posteriormente, fueron llevados por una unidad del GIP a dependencias policiales para efectuar la denuncia correspondiente.

En cuanto a los dos presuntos agresores, que ya se habían marchado de la vivienda antes de la llegada de los agentes, fueron, posteriormente, localizados y detenidos por policías locales del GIP que se habían hecho cargo de la investigación.

Tras ser trasladados a dependencias policiales, el menor de 14 años fue puesto en libertad y entregado a su madre, haciéndoles saber la obligación que contraían de personarse en la Fiscalía de Menores cuando fuesen requeridos para ello. En cuanto al mayor, fue, finalmente, puesto a disposición judicial.