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El guardia civil detenido ayer tras efectuar al menos ocho disparos con su arma reglamentaria desde la ventana de su casa de Madrid, tres de ellos contra fachadas vecinas, ha pasado este domingo a disposición del juez de guardia, que decidirá su puesta en libertad o el ingreso en prisión.

Según han informado a Efe fuentes policiales, el arrestado, J.B.M.C. de 41 años, ha sido trasladado desde dependencias de la Policía Nacional hasta los juzgados de Plaza de Castilla, donde el juez en turno de guardia le tomará declaración para escuchar su versión de lo ocurrido.

El guardia civil, que se ha negado a declarar en comisaría, reconoció ayer a los policías que lo detuvieron haber hecho los disparos desde su casa, pero dijo que había tirado al aire. «Sí, se me ha ido la gaita. Me he tomado un par de copas», acabó confesando a los agentes.

Los hechos ocurrieron el viernes sobre las ocho de la tarde en el madrileño barrio de Tetuán, cuando varios vecinos llamaron a la policía alertando de que un hombre había disparado varias balas desde un piso del número 4 de la calle Mariano Fernández, tres de las cuales impactaron en otros edificios.

Tras averiguar de dónde habían procedido los disparos, los policías procedieron a detener al hombre, que se encontraba de baja laboral por una lesión en una mano y que ejerce labores de seguridad en la Dirección General de la Guardia Civil.

Se le imputan cuatro delitos de tentativa de homicidio, ya que la policía considera que podía haber matado a cuatro personas que estaban en ese momento en dos de las viviendas en las que impactaron las balas.

Uno de los disparos alcanzó el aluminio del marco de una ventana de un piso en cuyo interior había dos personas, y otro rompió el cristal de la ventana de otra vivienda, atravesó el salón y acabó impactando en una pared sin que las dos personas que estaban allí resultasen heridas.

Se trataba en este último caso de un hijo y su madre, quien estaba sentada en el sofá cuando oyó las primeras detonaciones y decidió irse a la cocina momentos antes de escuchar un fuerte ruido y ver humo en su salón, según relató la mujer a los agentes que fueron al lugar.

La tercera bala que alcanzó una vivienda rompió el cristal de una ventana y entró en la casa, aunque en ese momento no había nadie ya que ninguna persona abrió la puerta a los agentes.