Arriba, el altar que apareció esta semana en la barriada de Gomila. | Alejandro Sepúlveda

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Imaginen encontrar velas, cabezas de gallina, pétalos de rosa y arroz, es decir, restos de un rito satánico a la puerta de sus casas y que la explicación que reciben del maestro santero sea que está «purificando el barrio».
Los vecinos de la barriada de Gomila viven atemorizados porque un residente de la zona se dedica a realizar rituales de brujería en plena calle. El maestro de la magia negra es un hombre de nacionalidad dominicana que se instaló en la zona hace varios años.


En 2012 ya realizó varios conjuros en la zona del castillo de Bellver en los que dejó varias cabezas de pollo y verduras en un improvisado altar. Además también realizó sacrificios de esta clase en algunas calles de la barriada.
El último artificio demoniaco lo realizó esta semana en una esquina, donde dejó una botella de Ballantines, un vaso medio lleno de whisky y dos velas, una roja y una negra. Justo al lado hay un contenedor de basura y un poste de electricidad, por lo que hubiese sido muy fácil que las velas encendidas provocaran un incendio.

Los vecinos, que han hablado en alguna ocasión con el brujo, aseguran que él justifica sus actos diciendo que es una forma de purificar el barrio de problemas y conflictos, además de una manea de honrar a uno de sus abuelos, que murió dos años atrás.

Los residentes lidian con esta clase de escenarios sobretodo en la época estival, cuando los restos de los rituales aparecen por la mañana en cualquier rincón de la calle, degrandando la imagen de la zona.

Además, las familias afectadas han hecho llegar su preocupación sobre el peligro que las velas encendidas sin vigilancia pueden llegar a suponer. «Muchas casas tienen enredaderas y árboles con copas frondosas. En caso de que una de las velas les prendiera fuego, estaríamos ante un incendio en plena zona residencial», relataba Isabel, una vecina de toda la vida de la barriada.