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Un alijo de algo más de 51 kilos de cocaína ha desaparecido de la comisaría central de la Policía Judicial de París, lo que ha desencadenado una investigación interna en la que los agentes aparecen como los principales sospechosos y ha obligado a intervenir al Gobierno francés.

«Seremos firmes e intratables», dijo hoy el ministro de Interior, Bernard Cazeneuve, en declaraciones al canal «BFM TV», tras el escándalo en una de las direcciones más míticas de París, el 36 Quai des Orfèvres, dentro del complejo del Palacio de Justicia y a pocos metros de la catedral de Notre Dame.

Cazeneuve comentó que «hay un procedimiento de inspección» en marcha y que reclamará «la mayor severidad por estos actos».

La desaparición de la droga se constató oficialmente ayer, cuando un funcionario de policía quiso enseñar a una persona en prácticas la sala donde se guardan los decomisos, supuestamente una de las más vigiladas y a la que sólo tienen acceso los responsables de la brigada de estupefacientes.

La dirección de las fuerzas del orden lo comunicó a la fiscalía y la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN) procedió a un registro en la brigada.

La cocaína se había incautado a comienzos de julio a una red de narcotraficantes senegaleses que la tenían escondida en coches al norte de la ciudad.

A los alrededor de 70 euros el gramo que se negocia en el mercado negro, la cocaína extraviada representaría al menos 3,5 millones de euros.

Fuentes policiales citadas por «Le Figaro» indicaron que los responsables de la brigada pedían desde hacía un año que se instalara una cámara a la entrada de la sala de la que desapareció la droga.