Imagen de la comisaría del CNP situada en la Platja de Palma.

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Cuando alguien entra en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en la Platja de Palma se encuentra un póster del Ministerio del Interior en el que se hace bandera de la seguridad en el turismo. Sin embargo, los extranjeros que han sido víctimas de algún tipo de delito y quieren presentar una denuncia en esas dependencias policiales no pueden hacerlo si no saben español o van acompañados de un traductor, ya que la comisaría carece de intérpretes. Junto al póster que presume de un turismo seguro hay un folio, escrito en tres idiomas, que informa a los turistas que quieren presentar denuncias de que para ello deben saber español o ir acompañados de traductores.

Quejas

Fuentes policiales, así como vecinos y comerciantes de la zona lamentan que se produzca esta situación cuando ya nos encontramos en plena temporada turística en la Platja de Palma.

En principio, desde el Ministerio del Interior se prevé que haya servicio de traductor presencial en la comisaría de la Platja de Palma durante julio y agosto, aunque en otras ocasiones este servicio ha quedado en un simple anuncio y no se ha cubierto. A los extranjeros que acuden a la comisaría de la Platja de Palma para denunciar y no saben español ni tienen a nadie que les traduzca, se les proporciona un teléfono donde les atienden en su idioma y pueden interponer la denuncia. Después van a la comisaría y los agentes les sacan una copia en papel.

No obstante, muchas veces hay datos que son incorrectos o que el turista quiere modificar. Los agentes de la Platja de Palma tienen nociones de diversos idiomas y pueden atender a los extranjeros, pero no tienen tanto conocimiento para modificar el contenido de las denuncias. Por tanto, los perjudicados tienen que volver a llamar al teléfono, rectificar la denuncia y volver a la comisaría para que les saquen una copia. Esta situación rocambolesca provoca que haya turistas que desistan de presentar las denuncias.

Vecinos y comerciantes de la zona aseguran que «ya que se hace bandera de la seguridad para ganar terreno a los competidores turísticos, se debería proporcionar un servicio de intérprete eficaz durante toda la temporada alta a los extranjeros que son víctimas de delitos». También lamentan que «al final los que quedan mal son los policías que están al pie del cañón y atienden a los perjudicados en la comisaría y no los jefes que deberían solucionar el problema».