La Policía Judicial buscó en la finca de sa Porrassa el rastro de Malén Ortiz. | Michel's

Tras dos semanas de agónica espera, ayer se conocieron los resultados de las pruebas del ADN practicadas por la Policía Científica de la Guardia Civil en la finca de sa Porrassa, y que se enviaron a un laboratorio nacional para buscar rastros de Malén Ortiz. Las conclusiones indican que los rastros analizados no se corresponden ni con la menor desaparecida ni con ninguno de sus familiares.

La inspección en la finca semi abandonada de sa Porrassa fue exhaustiva y los investigadores pasaron horas recogiendo muestras. Malén, el pasado 2 de diciembre, se bajó del autobús cerca de esa propiedad y comenzó a caminar en dirección a Son Ferrer, donde debía reunirse con su novio. Unas cámaras grabaron su paso por ese tramo, pero después se le perdió la pista, hasta hoy. La última llamada que hizo desde su teléfono móvil también la ubicó allí, pero finalmente el aparato fue desconectado y ya no se activó más.

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Indicios

Con todos esos indicios, los agentes de la Policía Judicial consideraron que existían posibilidades de que Malén hubiera sido conducida a la fuerza hasta la finca semiabandonada, frecuentada por indigentes y okupas. Ahora, con los resultados obtenidos, se descarta esa hipótesis y los investigadores tienen que replantearse cómo seguir con el caso.

La Guardia Civil también encuentra muy raro que no aparezca ni el monopatín ni la mochila de Malén, que la menor llevaba con ella cuando salió del colegio de Santa Ponça para reunirse con su novio. Estos días han llegado a la isla perros adiestrados de la Península, que han rastreado algunas zonas, sin resultado alguno. También están trabajando sobre el terreno un equipo de psicólogos llegados también desde fuera de Mallorca, y que se están entrevistando con personas del entorno de Malén para conocer cuáles eran sus problemas.