Los bomberos arrojan agua mientras las llamaradas devoran el local de la barriada de Son Ferriol. | Vasil Vasilev

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Un local de saneamiento de la barriada palmesana de Son Ferriol quedó devastado en la madrugada de ayer por un gran incendio que también arrasó una furgoneta del garaje y amenazó las casas adyacentes. Algunos vecinos tuvieron que ser evacuados por precaución y los bomberos tardaron más de tres horas en sofocar las llamas, ya que en el interior del negocio había abundante material muy combustible.

El local de «J. Coll e hijos», dedicado a la grifería, calefacción y saneamiento, está ubicado en la confluencia de las calles Marqués de Tenerife con Jaume Bujosa. Sobre las tres y media de la madrugada, unas grandes llamaradas se declararon en el establecimiento y cuando la policía y los bomberos llegaron la situación ya estaba completamente descontrolada.

En el piso superior se encontraban dos hermanos y el hijo de uno de ellos, de seis años, y todos fueron evacuados para que no inhalaran el denso humo que se estaba levantando sobre esa calle. El plástico del negocio quemó muy rápidamente y propagó el fuego a la totalidad de la empresa, que quedó arrasada. En el aparcamiento había cuatro vehículos estacionados, y los dueños, ayudados por la policía y los bomberos, pudieron sacar a dos de ellos, que se libraron del fuego. Un Smart y una furgoneta, sin embargo, quedaron atrapados en el interior y el vehículo pesado fue arrasado por el fuego.

Los bomberos forzaron una verja metálica del garaje y arrojaron grandes cantidades de agua al interior. La casa vecina también fue desalojada y un bar colindante resultó afectado por el humo.

Operativo

A las cinco y media de la madrugada, dos horas después de declararse el incendio, los bomberos y la policía seguían con el operativo de emergencia en Son Ferriol, aunque la situación ya estaba controlada. En el interior del negocio siniestrado seguía ardiendo el material altamente inflamable.

En la calle, los sanitarios de una ambulancia se mantuvieron a pie de calle alertas, por si algún vecino precisaba oxígeno debido al humo tóxico acumulado.