Un accidente de lo más inocente estuvo a punto de acabar en tragedia en la tarde de ayer.

Sobre las 15 horas, un furgón de la UPR (Unidad de Prevención y Reacción) del Cuerpo Nacional de Policía se encontró por casualidad un accidente en la salida de Cala Major dirección Passeig Marítim de Palma, frente a Portopí.

Los protagonistas eran una mujer de 58 años de edad que conducía un ciclomotor de 49 centímetros cúbicos y un turismo.

Al parecer, según las primeras investigaciones realizadas, tanto la motorista como el coche estaban detenidos en un semáforo. Al ponerse el luminoso en color verde, ambos vehículos iniciaron su marcha y trataron de incorporarse a la avenida Gabriel Roca. En ese momento, por causas que se desconocen y que están siendo investigadas, la moto y el coche colisionaron. A raíz del impacto, la motorista cayó al suelo y quedó tendida sobre el asfalto.

Rápidamente, agentes de la Policía Local de Palma, Guardia Civil de Tráfico y varias ambulancias medicalizadas del SAMU-061, Ambuibérica y de la clínica Juaneda se personaron en el lugar del suceso y atendieron a la víctima.

Según las primeras valoraciones de los facultativos desplazados al accidente, la motorista presentaba un traumatismo craneoencefálico severo y la fractura de uno de sus brazos. El pronóstico médico apuntaba que la paciente fue trasladada a un centro hospitalario en estado grave.

Al producirse el accidente en una de las principales arterias de entrada al Passeig Marítim de Palma, se produjeron grandes retenciones que, con suma eficiencia, reguló la Guardia Civil de Tráfico, que consiguió normalizar la situación en algo más de una hora.

El conductor fue sometido a la prueba de alcoholemia, arrojando un resultado negativo de la misma.