PALMA. SUCESOS. INCENDIO EN UN PISO DE LA CALLE MANACOR. FOTOS: ALEJANDRO SEPÚLVEDA | ALEJANDRO SEPULVEDA

Una familia quedó atrapada en la medianoche de ayer en su piso de Manacor, que estaba siendo pasto de las llamas. La milagrosa intervención de la policía los salvó, aunque la madre y uno de sus hijos, de 12 años, sufrieron quemaduras. El novio de ella se fracturó la muñeca al saltar por la ventana.

El domicilio está ubicado en la calle Juan de Austria, a la altura del número 7. Se trata de un primer pise, de reciente construcción, y el fuego parece ser que se inició en un brasero eléctrico, a causa de un cortocircuito. De repente, la sala quedó envuelta en llamas y la familia quedó atrapada en el interior. Los minutos fueron angustiosos y hasta esa dirección acudieron agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local, que confirmaron que la escalera interior del edificio presentaba una nula visibilidad, debido al denso humo que se estaba filtrando desde el piso. Los funcionarios extremaron las precauciones para no inhalar humo y subieron a la primera planta, donde se ubicaba la casa en llamas. La puerta estaba ardiendo, así que era imposible acceder por esa vía. Los policías, entonces, entraron en el piso de los vecinos y desde allí llegaron a la terraza del piso en llamas. Allí estaban agazapados los tres niños, su madre, y la pareja de ella. Las llamas estaban a punto de alcanzarles y la situación era desesperada.

Rescatados

La providencial llegada policial salvó a la familia, aunque la madre sufrió quemaduras de primer grado en el rostro, así como intoxicación por inhalación de humo, y uno de sus hijos, de doce años, fue alcanzado por el fuego en uno de los pies, que resultó con quemaduras de segundo grado. El compañero de la madre saltó del primer piso, desde la terraza, y cayó en la calle, pero se fracturó una muñeca y también tuvo que ser hospitalizado.

Poco después, llegaron los bomberos de Manacor y de Artà, que empezaron a extinguir las llamas, así como ambulancias del 061 y Protección Civil. El edificio fue desalojado y una quincena de vecinos no pudo pasar la noches en sus casas. Todos ellos se recolocaron en casas de familiares y amigos, menos un matrimonio de edad que fue trasladado a un hotel de Porto Cristo. Ayer por la mañana, la Policía Judicial inspeccionó la casa devastada, mientras un técnico municipal revisaba la estructura de la finca, que no resultó dañada por las altísimas temperaturas.