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Platja de Palma, cada vez más, se está convirtiendo en un auténtico polvorín donde los enfrentamientos entre turistas, vendedores ambulantes ilegales y la policía se repiten continuamente.

En la madrugada del martes al miércoles, en las inmediaciones de la calle Pare Bartomeu Salvà, una unidad de agentes del GAP (Grup d'Actuació Preventiva) de la Policía Local de Palma estaban identificando a un vendedor ambulante ilegal cuando, de manera sorprendente, el mismo se abalanzó sobre ellos e intentó agredirles. Rápidamente, los funcionarios consiguieron reducirle y procedieron a su detención por un presunto delito de atentado contra agentes de la autoridad.

En ese instante, una multitud de compatriotas senegaleses del arrestado trataron de evitar su detención, rodearon a los policías y les amenazaron de muerte.

Tras solicitar refuerzos, más de 40 agentes de la Policía Local de Palma formaron un cordón de seguridad y trataron de tranquilizar a los alborotadores. Durante los altercados, varios senegaleses, visiblemente alterados y nerviosos, quemaron papeles en la calle, les insultaron y amenazaron.

Los agentes de la Policía Local no tenían órdenes, por parte de sus mandos, de realizar una carga y disolver al grupo instigador y los policías tuvieron que aguantar provocaciones, insultos y amenazas de muerte.

Tras solicitar ayuda al Cuerpo Nacional de Policía, dos furgones de la UIP (Unidad de Intervención Policial) llegaron al lugar, se desplegaron y, en menos de un minuto, el centenar de senegaleses ya se había dispersado. Muchos turistas hacían fotos y grababan lo que estaba sucediendo. «En Alemania es imposible ver algo así. Se están riendo de la policía y no hacen nada. En mi país ya estarían todos detenidos», concluye un turista germano.