Encuentran restos de una mujer colombiana en los registros realizados en el entorno del maestro shaolín

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Efectivos de la policías de la científica de la Ertzaintza salen con diferentes enseres, por segundo día, tras el registro efectuado esta mañana en el gimnasio del maestro de artes marciales Juan Carlos Aguila.

Efectivos de la policías de la científica de la Ertzaintza salen con diferentes enseres, por segundo día, tras el registro efectuado esta mañana en el gimnasio del maestro de artes marciales Juan Carlos Aguila.

Alfredo Aldai

La Ertzaintza ha encontrado restos de manos humanas en las bolsas que se han localizado en los registros realizados a raíz de la detención de Juan Carlos Aguilar, el maestro shaolín que el pasado domingo agredió brutalmente a Ada, mujer nigeriana de 29 años, que se encuentra en estado de coma en el Hospital de Basurto de Bilbao.

Según han confirmado fuentes cercanas al caso, los agentes también habrían localizado huesos pertenecientes a otras zonas del cuerpo os restos humanos y corresponden a una única persona, una mujer de nacionalidad colombiana.

Durante el interrogatorio en dependencias policiales, Aguilar confesó que su intención era matar a Ada y que también había dado muerte la semana pasada a otra mujer, testimonio que la Policía autonómica trata de verificar.

El detenido, que este martes todavía permanecía en dependencias de la Ertzaintza y que podría pasar este miércoles a disposición judicial para prestar declaración, estaba desde hace un par de años en tratamiento por un tumor cerebral, que, según los expertos, podría provocar más agresividad, pero no como para despertar «el instinto asesino». Además, la conducta del enfermo sería «explosiva», pero no de «planificación criminal», como, al parecer, ha sido el caso de Juan Carlos Aguilar.

La Policía autonómica vasca ha estado esta mañana, de nuevo, en el gimnasio Zen4, de la capital vizcaína, en el que se ha incautado de diverso material. Entre otras cosas, los agentes podrían haberse llevado una o varias katanas que había en el local, decorado como un templo.

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