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La Fiscalía defiende que la actuación judicial y policial en el la ‘operación Kabul’ fue legal. En un informe que quedó interrumpido por cuestiones de tiempo, los dos fiscales que intervinieron desgranaron los indicios que apuntan a cada uno de los acusados. La parte fundamental de la acusación, tal y como quedó patente, se sustenta en las escuchas telefónicas que atacan todas las defensas.

El fiscal Adrián Salazar fue el encargado de detallar cada una de las cinco organizaciones que se juzgan en Kabul. Eso sí, aclaró que los «vasos comunicantes» que existen entre los clanes ha llevado a que se cambie la adscripción de alguno de ellos de un grupo a otro. Estos cambios motivaron varias protestas por parte de las defensas que, antes habían planteado sus conclusiones definitivas.

La mayoría de los letrados que representan a los acusados solicita la libre absolución por la vulneración de algún derecho fundamental, sobre todo derivado de las escuchas telefónicas. El listado de alegaciones alcanza también a alguno de los registros y ahora a las conclusiones definitivas del fiscal. En el caso concreto de los hermanos Montero Jodorovich, sus defensas reiteraron que se considere que ya fueron juzgados en Barcelona -y absueltos- por traficar con droga en el mismo marco temporal por el que ahora les acusa la Fiscalía.

En todo caso, las defensas se cubrieron las espaldas con una calificación alternativa que plantearon la mayoría de letrados. Fundamentalmente se pide ahí una condena por un tipo de tráfico de drogas menos grave y a la vez que se apliquen atenuantes por las dilaciones que ha habido en el proceso, y en el caso de algunos procesados, porque consumían droga.

Ante la avalancha de peticiones, la Fiscalía solicitó a la Sala que aplazara su trámite de conclusiones. El presidente del Tribunal expresó su negativa: «Pensaba que cuatro o cinco horas serían suficientes». En todo caso, el informe quedó inconcluso y en la próxima sesión, los fiscales tendrán que continuar.

La larga exposición del fiscal provocó que uno de los acusados mostrara su enfado: «Que me corten las orejas que no aguanto más las mentiras que está diciendo».