El acusado, el día de su traslado a los juzgados de Vía Alemania. | ALEJANDRO SEPULVEDA

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Los forenses enterraron al jurado popular en una pila de 'puede ser'. La pericial de hasta seis forenses, psiquiatras y psicólogos aportó pocas certezas sobre el estado mental de Mohamed el Badoui cuando apuñaló a diez personas y mató a una en Sant Antoni de Portmany. Según revelaron los médicos que le tratan en la prisión ahora mismo, tiene diagnosticada una esquizofrenia paranoide por la que recibe medicación. Sin embargo, esta conclusión no es definitiva: «A día de hoy sigo sin tener claro cuál es el diagnóstico», aseguró uno de los doctores que le han asistido en el centro penitenciario.

Las sombras se oscurecen aún más sobre el momento de los hechos: «Mi impresión es que algo hay y que algo había», señaló uno de los doctores. Sin embargo, el qué y, sobre todo, hasta qué punto le afectaba quedan más en el aire. En general, los especialistas que le vieron en los primeros momentos después del ataque tienden a apreciar mayores señales de normalidad, frente a los que le ven meses después que le valoran con más detenimiento y hablan de trastornos mentales.

Psicosis

La primera experta en ver a El Badoui fue la forense que le examinó tras ser detenido. Ésta relató que no encuentra señales de un brote psicótico agudo, si bien no descartó un trastorno crónico. Contó que el detenido no tenía interés ni preocupación por lo que había hecho. «Sólo le interesaba justificarse», dijo. Para hacerlo aludía a su detención por drogas y a la ruina de sus negocios.

Los dos forenses que realizaron una pericial sobre si era o no imputable señalaron que le vieron coherente. «No observamos enfermedad mental», llegó a decir uno de ellos, si bien no descartan un cuadro crónico vinculado al consumo de cannabis.

Sin embargo, los médicos que le han tratado en la cárcel de Palma y la psicóloga que le examinó a instancia de su defensa -que sostiene que no distinguía el bien del mal- sí aluden a una enfermedad mental grave y crónica.

Para terminar de embrollarlo todo, incluso la psicóloga de la defensa admite la posibilidad de que El Badoui exagere sus síntomas, en concreto la amnesia que dice padecer. Esta experta achaca al acusado un trastorno de pensamiento que le llevó a sentirse perseguido.

Tanto la fiscal, como la acusación particular insistieron en dos ideas: El Badoui se calmó de forma repentina después de ser detenido por la Guardia Civil y varios testigos aseguran que seleccionaba a las víctimas. Estas dos circunstancias son difícilmente compatibles con un brote psicótico, si bien no lo descartan.

Otro de los aspectos sobre los que las partes interrogaron es por qué después de los ataques El Badoui no fue ingresado en una planta de psiquiatría. Hoy declarará al respecto el médico que le atendió en Can Mises.