Los acusados compraban en comercios de Palma, Calvià o Pollença con las tarjetas. | T. Ayuga

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La Fiscalía solicita penas que suman 41 años de prisión para una banda de ciudadanos rumanos dedicados a clonar tarjetas de crédito en cajeros de Mallorca. Después se dedicaban a comprar productos en estancos o tiendas de lujo para venderlos en el mercado negro fuera de la Isla. Según el ministerio público la banda llegó a defraudar más de 45.000 euros en apenas medio año: de noviembre de 2006 a mayo de 2007 cuando los principales responsables fueron detenidos.

La banda colocaba dispositivos ocultos en cajeros automáticos para conseguir copiar la banda magnética y hacerse con el código de seguridad de la víctimas. En el apartamento del complejo Augusta que uno de ellos había alquilado, la policía encontró material el material informático que empleaban: además de lectores y troqueladoras contaban con un grabador de tarjetas de fabricación industrial.

Con los datos que obtenían luego compraban joyas, ropa y, sobre todo tabaco. El objetivo era sacarlos de la Isla para venderlos. Tres de los acusados fueron detenidos cuando embarcaban hacia Barcelona cargados de material comprado con las tarjetas falsas. El juicio estaba señalado para ayer en la Audiencia. Sin embargo, la ausencia de dos acusados hizo que se pospusiera la vista para mayo. Uno de los ausentes fue puesto en búsqueda y captura.