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«Me atacaron por la espalda y me gritaron que les diera el dinero de la caja. Les contesté que no y me lanzaron por un terraplén». Damià, el empleado de 60 años de edad de una gasolinera de Felanitx, se recuperaba ayer del susto y de las heridas tras un brutal atraco que se cometió la noche antes en la estación de servicio.

«Eran más o menos las nueve de la noche y cerré la verja. El coche lo tenía aparcado a unos diez metros y me fui caminando hacia él. Cuando metía la llave en la cerradura noté que dos encapuchados se abalanzaban sobre mí. Uno llevaba un pañuelo en la cabeza y el otro se tapaba con la gorra de su abrigo. Llevaban una pistola y empezaron a gritarme que querían todo el dinero de la gasolinera», explicó ayer a este diario la víctima.

La estación de servicio se encuentra ubicada en el kilómetro 8 de la carretera de Felanitx a Portocolom, en un paraje apartado y solitario. Y ha sido asaltada al menos en otras tres ocasiones. «Mi primera reacción fue decirles que no, que el negocio estaba cerrado, pero me tiraron al suelo y se pusieron muy nerviosos. Había un desnivel al lado, de un metro y medio, y me lanzaron por allí». Damià, a duras penas, consiguió salir y de nuevo fue atacado por los dos delincuentes, que le obligaron a abrir la gasolinera. Una vez en el interior se apoderaron de todo el dinero de la caja: «Aún no sabemos cuánto había, porque no hemos hecho el recuento».

Huida

Antes de escapar por un bosque colindante, corriendo, los dos hampones tomaron precauciones. Registraron al empleado y le sustrajeron la cartera, las llaves del coche (para que no pudiera ir a pedir ayuda), y el teléfono móvil (para que no pudiera avisar). Las llaves, poco después, las encontró la víctima en un solar próximo. El Grupo de Patrimonio de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Palma se ha hecho cargo de la investigación y de momento se sabe que los dos ladrones eran de nacionalidad española. Todo indica, además, que habían estado vigilando la gasolinera.