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La Audiencia Provincial de Palma ha condenado a cinco años y medio de prisión a un hombre que, después de que varios agentes de la Guardia Civil le dieran el alto, mientras conducía su bici, en un control para la prevención del tráfico de drogas, golpeó a varios de ellos, resistiéndose a ser detenido, se dio a la fuga y arrojó durante su persecución una bolsa llena de estupefacientes.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, impone asimismo al acusado el pago de 1.575 euros de multa y que indemnice a uno de los agentes con 1.800 euros y a otro con 300 por las lesiones provocadas. Sobre el inculpado pesan, en concreto, un delito contra la salud pública y otro de resistencia a agentes de la autoridad en concurso con un delito y una falta de lesiones.

Persecución y forcejeo

Tal y como considera probado la resolución dictada por el tribunal de la Sección Primera de la Audiencia, So Moto, identificado como Idrissa S., iba en bici el 28 de septiembre de 2010 por S'Arenal cuando, tras detenerse ante los agentes del control de drogas y mostrar su documentación, empujó a uno de ellos y se dio a la fuga.

Fue en ese instante cuando se inició la persecución del ciclista, que durante su huída arrojó una bolsa que uno de los efectivos recogió del suelo mientras los demás continuaban con la batida. Tras darle alcance, el acusado comenzó a forcejear y a golpear a los agentes para evitar su detención, lo que causó en los dos guardias civiles diversas lesiones que requirieron de asistencia médica.

Según la sentencia, la bolsa arrojada por So Moto, de nacionalidad senegalesa, contenía varios envoltorios de cannabis, cocaína y otras sustancias, con un valor total en el mercado ilícito de 727 euros. Asimismo, en el momento de su detención le fueron intervenidos un total de 423 euros procedentes de la venta de estupefacientes.

Los agentes cayeron al suelo, según el acusado

Durante su declaración en el juicio por estos hechos, el reo manifestó que los agentes le detuvieron y cayeron al suelo, negando que vendiese droga y que arrojara bolsa alguna. Según alegó, aquel día iba con su bici con 50 euros en su bolsillo por una zona en la que «había mucha gente», y aseguró no saber por qué le detuvieron.

Sin embargo, los propios agentes manifestaron cómo tras darle el alto en el control de prevención, el inculpado empujó a uno de ellos cuando se estaba identificando y salió huyendo con su bicicleta, tras lo cual, una vez alcanzado, «se resistió mucho a la detención, con golpes y negándose a que le cogieran». Unas declaraciones corroboradas además por los informes médicos forenses en los que se hacían constar las lesiones provocadas por el acusado.