En el lugar donde se produjo el accidente se colocó una bicicleta de color blanco y un ramo de flores. | Nuria Rincón

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Cerca de un millar de ciclistas participaron ayer en la marcha en silencio convocada a raíz de la muerte de un ciclista, que fue arrollado hace 15 días por un coche en la carretera vieja de Inca, entre el complejo Festival Park y Santa Maria. La marcha se había convocado básicamente a través de internet, superó todas las expectativas y se ha tratado de la «concentración de ciclistas más multitudinaria que se ha registrado en Mallorca», según explicó Sinto Sanz, miembro de la Federación de Ciclismo y uno de los impulsores del acto.

La manifestación silenciosa se organizó tras la muerte del joven Vicenç Suau, de 23 años, y que formaba parte del Club Ciclista Es Pedal de Bunyola, con la finalidad de concienciar a los conductores de la fragilidad de los ciclistas en las carreteras. La salida estaba prevista a las 09.15 horas en el párking del complejo Festival Park, para luego dirigirse al lugar del siniestro, a un kilómetro de distancia aproximadamente, y seguir hasta Santa Maria.

Hasta Festival Park fueron llegando numerosos grupos de ciclistas de todos los puntos de Mallorca, entre los que figuraban Toni Tauler, Joan Llaneras, Toni Colom y Joan Horach, que también quisieron mostrar su apoyo. Antes de la salida, Clara Márquez, novia del joven fallecido, leyó un manifiesto en recuerdo de los ciclistas fallecidos en accidentes y explicar que «la marcha de hoy es para advertir a otros de que las carreteras son y están para compartir». El texto de la joven se basaba en la web Ride of Silence, que ha motivado marchas silenciosas al respecto en distintas ciudades extranjeras. En Mallorca se habían realizado marchas silenciosas en años anteriores pero sin éxito de participación. Sin embargo, la concentración de ayer fue masiva.

Flores

Tras la lectura del manifiesto los ciclistas se dirigieron al lugar del accidente. Allí se colocó una bicicleta blanca y un ramo de flores, como se hace en algunas localidades de Europa. También se guardaron cinco emotivos minutos de silencio.

Los impulsores no habían previsto una asistencia tan multitudinaria y no se solicitó permiso para realizar la marcha. «Hay que pedir permiso un mes y medio antes, ya hubiese sido con mal tiempo, después hay que ver quién paga las ambulancias y los gastos, y además esto es una concentración pacífica que nos sale del corazón y casi la hemos hecho sin pensar», indicó Sinto Sanz. «No pensábamos en ningún caso que iba a venir tanta gente», agregó.

Cuando el millar de ciclistas salió de Festival Park colapsó durante unos minutos la rotonda para ir hacia la carretera vieja de Inca, así como un tramo del carril derecho de esta vía durante la colocación de la bicicleta, el ramo y los cinco minutos de silencio.

Una quincena de coches en cada sentido se vieron afectados. A pesar de que eran las 09.30 de la mañana de un sábado, alguno de ellos no tuvo paciencia e hizo sonar el claxon, poniendo de manifiesto las situaciones de tensión que se viven muchas veces entre conductores y ciclistas. No obstante fue un caso aislado y no hubo ningún incidente. Una patrulla de la Guardia Civil de Tráfico se personó en el lugar, pidió a los ciclistas que siguieran su ruta y reguló la circulación. Los ciclistas continuaron hasta Santa Maria y desde allí cada grupo se fue desviando hacia su ruta, aunque todos ellos con el recuerdo presente de Vicenç y los otros compañeros fallecidos en carretera.