Los abuelos y padres (primer término-de espaldas) de tres menores de Palma de Mallorca de los que, según el fiscal, abusaron sexualmente y permitieron que personas ajenas a la familia lo hicieran también a cambio de dinero, durante el juicio que comenzó hoy. | MONTSERRAT T DIEZ

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El joven que había acusado a su madre y a sus abuelos de abusos sexuales y a su padre de inducción a la prostitución se retractó ayer en el juicio que se celebra en la Audiencia de Palma y alegó que tras la separación de sus padres se inventó los hechos para quedarse con una familia de acogida.

Las acusaciones del juicio sostienen que el joven y sus dos hermanas menores sufrieron abusos y fueron prostituidos por sus padres y abuelos entre 1999 y 2000, cuando el niño tenía entre 6 y 7 años y las niñas entre 1 y 3.

Mintió

El joven, que actualmente tiene 19 años, dijo ayer a puerta cerrada que mintió en las declaraciones que hizo cuando tenía 11 años y reconoció que sentía odio por sus padres porque le habían dado en adopción, según explicó el abogado de tres de los acusados, Juan Carlos Rebassa.

«El miedo lo tienen que tener ellos», fue la respuesta que dio el joven acerca de si temía a sus familiares durante la exploración que los psicólogos le hicieron en la instrucción del caso y que se visionó ayer en la sala.

Deseó además que sus familiares «se pudrieran en la cárcel», después de contar con detalles los supuestos abusos sexuales que sufrió por parte de sus abuelos y su madre y narrar cómo su padre permitía que sus amigos le violaran en un descampado de Felanitx. El abuelo, J.S.B., padre de siete hijos y a quien la fiscal pide 31 años de cárcel por abusar de sus nietos, fue el primero en declarar y aseguró que él trabajaba todo el día y su esposa se encargaba del cuidado de los niños, con los que jugaba «como todos los abuelos». A preguntas de la Fiscalía afirmó que los delitos de los que se le acusa son «inciertos» y que puede que a su nieto «le hayan obligado a mentir».

La abuela, M.C.M., acusada de permitir que su esposo abusara de sus nietos, de presenciarlo en algunas ocasiones y de «no hacer nada para impedirlo», manifestó que «todo es mentira» antes de que se iniciara el turno de preguntas. La abuela, que se enfrenta a otros 31 años, se contradijo varias veces y negó todos los hechos, incluido el conocimiento de que sus nietas tuvieran infecciones genitales y que su nieto sufriera encopresis infantil, una afección que provoca incontinencia intestinal y que puede asociarse a trastornos emocionales.