TW
5

El Supremo confirma el final de la estafa del gambón congelado. El alto tribunal mantiene una condena de dos años de prisión para dos hombres que se quedaron con más de 450.000 euros que un empresario mallorquín les había pagado a cambio de grandes suministros de gambón, calamar y bacalao congelados que nunca llegó a recibir.

La sentencia del Supremo cierra una larga historia que se ha prolongado más de doce años. En el año 2000. La víctima tuvo una oportunidad para importar a Mallorca langosta cubana en exclusividad. Para poner en marcha el negocio buscó a un supuesto experto en el negocio del pescado congelado. Los dos juntos pusieron en marcha una empresa que tuvo cierto éxito en un primer momento gracias al marisco cubano. El supuesto experto y otra empleada (la segunda acusada) plantearon al empresario ampliar el negocio. Así, propusieron una primera operación con bacalao de Islandia por 17 millones de pesetas. La empresa que tenía que servir el género quebró y su dueño aún está en rebeldía. Después llegaron pedidos de 46 millones de euros por calamares, de los que jamás se supo y otro negocio redondo con gambón langostinero de Italia. En realidad los supuestos vendedores eran los socios del estafado que nunca vio el cargamento.