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Un falso veterinario aceptó ayer una condena de un año de cárcel por intrusismo profesional y seis meses por maltrato animal. Según admitió el acusado en el juicio, a principios de febrero de 2002 atendió en la finca es Pac Redó de Magaluf a un caballo para castrarle. El acusado, que carece de cualquier tipo de cualificación veterinaria, utilizó un método un tanto primitivo para esterilizar al equino, el de 'la caña'. Este método pasa por impedir el riego sanguíneo en los testículos del animal. El procedimiento provocó una grave infección al animal, llamado por su dueño Romerito , que falleció a consecuencia de la operación irregular.

Denuncia

El dueño del equino denunció lo ocurrido y a la causa se unió como acusación el Colegio de Veterinarios, al entender que el acusado cobraba por un trabajo cuya realización tenía que haber estado en manos de una persona cualificada.

El acusado, que realizaba este tipo de intervenciones de forma ocasional, se conformó ayer con la pena después de que su defensa alcanzara un acuerdo con la acusación y con la Fiscalía. Admitió los dos delitos pero se le reconoció el atenuante de reparación del daño después de que hubiera consignado una cantidad equivalente al valor del animal muerto.

Finalmente tendrá que abonar al dueño de Romerito 5.500 euros de indemnización. El acusado queda inhabilitado durante un periodo de dos años para ejercer cualquier profesión relacionada con el cuidado de animales.