El guardia civil José Antonio Fernández, en primer plano, y el resto de condenados, durante el juicio. | ALEX SEPULVEDA

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La Audiencia Provincial ha condenado a cuatro años y medio de prisión y a tres años a dos guardias civiles que se dedicaban a la venta de cocaína en s'Arenal. Junto a ellos quedan condenadas otras tres personas, entre ellas el hombre que regentaba una tienda en la zona en la que el acusado a una mayor pena se abastecía de la droga.

La trama fue descubierta por Asuntos Internos de la Guardia Civil. Los agentes sospecharon por los ingresos del principal acusado y por su conducta. Le siguieron durante varios días. En ellos contemplaron cómo el guardia subía y bajaba de coches tras unos minutos, mantenía frecuentes contactos muy breves con otras personas en lugares apartados y finalmente verificaron algunas de las entregas de droga. Con esta base solicitaron escuchas telefónicas. La defensa de los acusados pidieron que se anularan estos pinchazos porque consideraban que no había suficientes indicios. La Audiencia rechaza este argumento y recuerda que sí había datos fundados para creer que el guardia, José Antonio Fernández Vázquez traficaba. Las escuchas desembocaron en la detención de los agentes en abril de 2009.

La sentencia atribuye a éste el principal papel en la red. De hecho su compañero condenado se limitó a comprarle droga de forma ocasional para venderla luego él. De hecho, en las conversaciones se le oye decir: «Uno pa mi y dos para vender». Otro de los acusados era amigo personal del primero y se dedicaba a sustituirle cuando el otro no estaba. En la casa del principal acusado, en la calle plaza Reina María Cristina de s'Arenal, los agentes encontraron más de 300 gramos de cocaína de diferente pureza y unos 7.500 euros en efectivo. En casa de su madre también se encontró dinero de la venta de cocaína a terceros.

Entre los clientes de Fernández Vázquez se encuentran al menos otros cinco guardias civiles que le adquirían la droga a un precio de 40 euros el gramo.

El otro punto clave de la trama es el comercio Comercial Fashion Short, situado en la avenida Nacional. La tienda estaba regentada por un ciudadano hindú. Éste era quien pasaba la droga al principal acusado. En su local se encontró una pequeña cantidad de droga.

La Audiencia reconoce un atenuante a los acusados por las demoras excesivas en la tramitación del procedimiento judicial. También a dos de los acusados les rebaja la pena por su consumo habitual de los estupefacientes.