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Asesinato atroz en Inca. Un jubilado de 65 años, Miguel Hidalgo Torreblanca, supuestamente mató ayer a su hijo de cinco años y después se suicidó. La mujer encontró a su marido ahorcado en el hueco de la escalera de la casa y al niño también ahorcado en el cuarto de baño.


La familia residía desde hacía unos años en el número 77 de la calle Muntanyeta de Inca, antigua calle 2 de mayo. La actual mujer de Miguel Hidalgo, Isabel Subires Romero, de unos 40 años, había sido su cuñada de cuando todos vivían en Lloseta. Después se separó del hermano de Miguel y se puso en relaciones con él. Ella tenía dos hijos de su primer matrimonio y con el ahora fallecido tuvo al pequeño Miguel, que el miércoles cumplió cinco años. El presunto asesino había trabajado toda su vida como albañil y en Lloseta, su pueblo natal, era muy conocido. Tenía ocho hermanos y él, al parecer, era el mayor.


Con cuerda


La hora del espeluznante crimen del pequeño Miguel no se ha establecido de momento, pero cuando fue encontrado su cadáver presentaba síntomas claros de rigor mortis. Ayer por la mañana no había acudido a su colegio. La madre trabaja en el sector de la hostelería y sobre las cuatro y media de la tarde volvió a casa, sin sospechar nada.


Nada más entrar en la finca, descubrió el cadáver de su esposo colgando de una cuerda de rafia, que al parecer Miguel había comprado en una ferretería. Estaba inerte en el hueco de la escalera y la mujer, tras reponerse de la tremenda impresión, corrió al interior de la casa, angustiada por su hijo. El pequeño Miguel también había sido ahorcado en el cuarto de baño. El asesino había levantado una placa del techo y había atado la misma cuerda de rafia a la tubería del agua.


Los alaridos de la madre alarmaron a dos vecinos, que corrieron en su ayuda. Entre todos bajaron el cuerpo del niño, pero no pudieron reanimarle. Isabel Subires llamó a la Policía Local de Lloseta, el pueblo donde había vivido muchos años, y desde ese organismo comunicaron lo ocurrido a la Policía Local de Inca y a la Guardia Civil. Los agentes que llegaron a la casa quedaron terriblemente impactos por el dantesco panorama que se encontraron. La Policía Judicial se hizo cargo de la investigación y durante toda la tarde los expertos del Grupo de Homicidios y la Policía Científica registraron la casa en busca de huellas. Un médico forense y una comisión judicial también estuvo en el piso de Inca. A pie de calle, numerosos vecinos seguían consternados las noticias que les iban llegando. Hoy por la mañana está previsto que se le realice la autopsia a los dos cadáveres, el del padre y el hijo.
Móvil sentimental
En la casa no apareció ninguna nota de suicidio, pero los investigadores creen que Miguel ahorcó a su hijo porque se estaba separando de su mujer. La pareja llevaba últimamente vidas separadas y ella, al parecer, le había comunicado su intención de separarse de forma definitiva. El miércoles, el albañil jubilado estuvo en un bar de Inca, tomando una manzanilla, y contó a la camarera que ese día celebraban el quinto cumpleaños del pequeño Miguel.
Ahora, la Policía Judicial trata de determinar desde cuando tenía planificado el jubilado un final tan atroz para su hijo y para él. La madre anoche permanecía hospitalizada y sedada, ya que había sufrido una crisis de ansiedad severa.