Un agente de la Policía Local de Palma frente a la vivienda donde se produjeron los hechos. | ALEX SEPULVEDA

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Agentes de la Policía Local de Palma procedieron a la detención de un joven de 20 años de edad acusado de agredir, robar y retener a su abuela de 78 años en un piso de Palma.

Los hechos se produjeron el pasado martes, a las 15.18 horas, en un domicilio de la calle Sagasta, en la barriada de Camp de Serralta, en Palma.

En ese momento, varias llamadas al 092 alertaban de que el nieto estaba agrediendo a su abuela materna y que estaba en una actitud muy violenta y agresiva.

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Rápidamente, varias dotaciones de la Policía Local de Palma se personaron en el lugar de los hechos y a su llegada se encontraron un panorama desolador. Una mujer de 78 años, visiblemente atemorizada y con secuelas evidentes de haber sido víctima de una agresión.

La mujer relató a los agentes que, instantes antes, su nieto de 20 años llegó al domicilio. Ella le puso sobre la mesa un plato de comida y, sin mediar palabra, éste se enfureció y comenzó a destrozarlo todo. Según el testimonio de la víctima, no es la primera vez que tiene episodios violentos, pero en esta ocasión se superaron todos los límites. El nieto cogió a la abuela violentamente, la encerró en una de las habitaciones y le robó los 1.300 euros que llevaba encima. La mujer no se fía de los bancos y, por ese motivo, disponía de esa cantidad de dinero tan elevada. El joven cogió una plancha y la tiró por la ventana, rompió varias sillas y una mesa. Después, se dirigió nuevamente a su abuela materna y le dijo: «Si no me denuncias algún día te devolveré el dinero». Acto seguido se marchó de la vivienda dejando a la septuagenaria encerrada.

Rápidamente, los agentes radiaron la descripción del chico por la emisora y, a los pocos minutos, una patrulla lo localizó en el interior de un bar de las proximidades y se procedió a su detención. Al arrestado se le imputa un delito de malos tratos en el ámbito familiar, robo y lesiones.

El detenido vivía con su abuela desde hacía un año aproximadamente porque ella le acogió cuando se quedó en la calle y con una orden de alejamiento en vigor de su madre, a la que supuestamente había agredido con anterioridad.