El acusado durante el inicio del juicio celebrado ayer en la Audiencia Provincial de Palma. | Alejandro Sepúlveda

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«Me dio varios puñetazos y luego me pegó con una piedra en la mano. Me vi morir». Una vecina de es Capdellà relató ayer en la Audiencia Provincial una agresión por la que un vecino suyo está acusado de tentativa de homicidio. La Fiscalía, que solicita para el hombre una condena de quince años por esta agresión, otra también con una piedra en la mano al marido de la mujer y un delito de amenazas a un tercer vecino que intervino y que consiguió reducir al agresor.

Todos los hechos arrancaron por una discusión entre vecinos por el acceso del acusado a su casa a través del jardín de sus vecinos, situado en el camí de la Vall Verd. Según cuenta el acusado, el 6 de junio de 2009 recibió una demanda en la que sus vecinos le reclamaban 125.000 euros por este litigio. «Estaba muy enfadado porque no iba a poder entrar en mi casa y pedían mucho dinero. Vi a mi vecino, le dije que era una barbaridad y empezamos a discutir. Se fue subiendo de tono el tema, empezamos con los empujones y perdí el control. Me puse histérico. Estaba muy mal, muy nervioso», relata.

A partir de ahí, el acusado dice que no se acuerda de más. «Llovían golpes, pero no recuerdo quién empezó a pegar a quién», señaló. La versión de su vecino es otra. Según testificó, volvía de trabajar y había hecho la compra. «Nada más bajar del coche vino hacia mí. Esta muy exaltado, nunca le había visto así. Yo no quería ningún enfrentamiento, iba a entrar en casa para llamar a la Guardia Civil». Sin embargo, nada más pasar la verja señala que: «Vino corriendo hacia mí, gritaba 'hijo de puta, te voy a matar' y me dio un golpe en la cabeza con una piedra que llevaba en la mano, me tiró al suelo y quedé a merced de este señor». En ese momento es cuando su mujer, que estaba en el interior de la casa oyó lo que ocurría y salió para socorrer a su marido: «¡Déjalo, déjalo!», gritó, al tiempo que se acercaba. Cuando se agachó para proteger a su pareja cuenta que el agresor le dio un puñetazo y después de nuevo con la piedra.

Un vecino pasó por delante en el coche con su mujer y vieron lo que ocurría. El hombre se lanzó y consiguió reducir al acusado y retenerlo hasta que llegó la Policía Local.