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La Policía Nacional ha detenido a un falsificador de pasaportes y de tarjetas de residencia en las que plasmaba su propia huella dactilar y por los que cobraba entre 3.000 y 3.500 euros, tras lo que esta documentación se utiliza a para realizar compras.

Según ha informado hoy la Jefatura Superior de Policía, el arrestado tiene trece reclamaciones en vigor por hechos similares en varias ciudades españolas, como Gerona, Gijón, Badalona, Barcelona, Palma de Mallorca, Santiago de Compostela, Oviedo, Torrelavega y Leganés.

La investigación que ha acabado con su detención comenzó el pasado mes de agosto, cuando la policía supo de la existencia de un falsificador de tarjetas de residencia, pasaportes y otras documentaciones válidas para extranjeros y sospechó que tenía un «laboratorio» en un piso de Parla.

En esta vivienda había un gran trasiego de personas que entraban y salían rápidamente y adoptaban numerosas medidas de seguridad para evitar ser vistos por terceras personas o por la policía.

Los agentes comprobaron que en este piso había numerosos útiles para la falsificación, como máquinas de prensado y sellado al vacío, tarjetas vírgenes, impresoras, fotografías, ordenadores, plásticos o máquina de sellado, y que el sospechoso cobraba entre 3.000 y 3.500 euros por cada documento «fabricado» y plasmaba su impresión dactilar en todos ellos.

Cuando tuvieron las pruebas suficientes detuvieron a Patrickson O., de 50 años, quien tenía en vigor trece reclamaciones por distintas unidades de toda España.

La operación ha sido llevada a cabo por agentes del Grupo VIII de la Brigada Provincial de Extranjería y Documentación de la Jefatura Superior de Policía de Madrid.