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El juicio por la violación y muerte de Marta del Castillo ha quedado hoy visto para sentencia después de la ultima palabra del asesino confeso, Miguel Carcaño, quien ha pedido perdón a la familia y ha dicho que no sabe donde está el cuerpo de la víctima.

Carcaño ha afirmado que «nunca fue su intención causar tanto daño a la familia de Marta», y su presunto cómplice Samuel Benítez ha dicho que la joven también era amiga suya y que él no tuvo nada que ver.

El último abogado que ha intervenido hoy, el defensor de María García, novia del hermano del asesino confeso, ha expuesto su hipótesis de que el cuerpo de Marta no fue trasladado a un lugar desconocido en la madrugada del 25 de enero de 2009, como sostienen las acusaciones, sino entre las 21.34 y 23.34 horas de la noche, que es el horario barajado por la Policía.

La jornada de hoy se ha dedicado a la defensa de los últimos tres acusados como cómplices de la desaparición del cuerpo de Marta, que han negado cualquier participación a diferencia del asesino confeso, Miguel Carcaño, quien admitió una posible condena de tres años por homicidio imprudente al golpear a la víctima con un cenicero en una discusión.

Libre absolución

El abogado de Samuel Benítez, uno de los cuatro acusados por el caso de la joven sevillana Marta del Castillo, ha solicitado la libre absolución de su patrocinado al entender que no existen pruebas que lo incriminen, subrayando que no se le puede condenar «porque no se haya encontrado el cuerpo» de la víctima, lo que ha calificado de «obstáculo insuperable».

Durante la decimonovena y última sesión del juicio que se celebra desde el día 17 de octubre en la Audiencia Provincial de Sevilla, el letrado de Samuel, Manuel Caballero, ha solicitado una sentencia «íntegramente» absolutoria para su cliente, ya que, a su juicio, del relato de hechos probados realizado por las acusaciones y de las pruebas practicadas en la vista oral «no se desprende que tenga participación alguna en los hechos de los que se le acusa».

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En este sentido, ha abogado por dejar de lado las «especulaciones» y los «falsos indicios» y distinguir entre lo que «podemos creer y lo que se ha probado», punto en el que ha criticado que ni la Fiscalía ni la acusación particular que ejercen los padres de la víctima, en su relato de hechos, «han fijado un horario en los movimientos de los imputados» a pesar de que «hablan de una perfecta coordinación» entre los acusados en este caso.

El letrado de Samuel Benítez ha hecho referencia durante la presentación de su informe final, que se ha extendido por espacio de 95 minutos, a las «incoherencias» existentes en la declaración policial que prestó Samuel el 14 de febrero de 2009, cuando dijo que Miguel Carcaño lo llamó, fue a León XIII y lo ayudó a llevar el cuerpo en una motocicleta hasta el puente del Charco de la Pava, donde arrojaron el cadáver al río Guadalquivir, unas «incoherencias» que ha achacado al hecho de que Samuel «no estuvo allí». Además, se ha referido a las «presiones» que su cliente habría recibido por parte de la Policía en esta declaración.

SIN RASTRO DE SU ADN EN LAS 194 MUESTRAS

Asimismo, ha argumentado que, según la jurisprudencia, «son necesarios hechos externos que corroboren» la confesión, pero en este caso, ha añadido, la propia jefa del Grupo de Menores (Grume) del Cuerpo Nacional de Policía «ha reconocido que, a parte de su confesión y de las declaraciones de los coimputados, no hay un solo indicio externo que determine la participación de Samuel en los hechos», de manera que «el resultado debe ser el dictado de una sentencia absolutoria».

«Es necesario un dato externo», ha apostillado, para corroborar la participación de Samuel en los hechos, tras lo que ha insistido en que «ningún testigo lo vio trasladando el cuerpo» de Marta del Castillo, mientras que «ninguna cámara de tráfico refleja el transporte del cuerpo ni la llegada de Samuel al piso de León XIII» y «no hay restos de ADN de Samuel en ninguna de las 194 muestras tomadas en León XIII». El letrado ha considerado que Miguel «implicó» a su patrocinado por «venganza» al comprobar «que estaba colaborando con la Policía», por lo que «explotó y se lo llevó por delante».

Ha explicado que su cliente cogió el autobús en la mañana del 24 de enero de 2009 para trasladarse a Montequinto, donde había quedado con su entonces novia, «y su cadena de acompañamiento no se rompe hasta muy entrada la madrugada» del 25 de enero, cuando vuelve a coger el autobús para trasladarse a la capital hispalense, todo lo cual ha sustentado en la declaración de varios testigos que han depuesto en el acto del juicio oral.

Por todo ello, el abogado ha pedido «una sola prueba» que «certifique» que su patrocinado fue avisado para acudir al domicilio donde se produjo el crimen de la joven, y también de que las tareas para hacer desaparecer el cuerpo se prolongaron hasta las 4.00 horas del día 25 de enero, tal y como mantuvo este lunes la acusación particular.