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La Guardia Civil ha detenido en Eivissa a un ciudadano polaco que responde a las iniciales R.W., reclamado en su país por su implicación en un caso de triple asesinato, que ha sido arrestado en el marco de una operación que ha aclarado 11 robos ocurridos en hoteles y domicilios de la isla.

La operación «Badana» ha supuesto la detención en la localidad ibicenca de Sant Antoni de Portmany de Y.G., un súbdito marroquí de 25 años, como presunto autor de varios robos en habitaciones de complejos hoteleros y viviendas en las zonas de Playa d'en Bossa (Sant Josep) y Figueretas (Ibiza), pero también otras detenciones, según ha informado el instituto armado en un comunicado.

En concreto la investigación comenzó en junio con la detención por parte del Equipo de Policía Judicial de la Guardia Civil de Mahón (Menorca) de V. M, como presunto autor de un delito de receptación, a quien le fueron incautados numerosos objetos procedentes del robo en siete habitaciones en un complejo hotelero de Playa d'en Bossa, ocurrido en mayo.

En otra fase de la operación, se detuvo a principios de septiembre al polaco R.W., como presunto autor de un delito contra la salud pública y de quien además consta una requisitoria internacional por su implicación en un triple homicidio en su país de origen.

La implicación de este hombre en el caso de los robos es que la Guardia Civil sospecha que pudo haber marcado algunas viviendas donde se cometieron los robos.

Tras el registro realizado tras la última detención, la del ciudadano marroquí, se han podido también esclarecer varios robos ocurridos en el interior de habitaciones de un complejo hotelero en Eivissa, el pasado fin de semana.

En total con esta detención se han esclarecido 11 robos, aunque la Guardia Civil cree que podrían aclararse otros porque hay objetos que están pendientes de ser reconocidas por posibles víctimas en el puesto de la Guardia Civil de Sant Antoni.

Por otra parte, la Guardia Civil ha detenido también en Sant Antoni a seis súbditos británicos, como presuntos autores de un delito de estafa, porque se alojaron en un establecimiento hotelero durante dos días e intentaron pagar con tarjetas que habían sido robadas.