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Son Gotleu es un auténtico polvorín y está a punto de estallar de nuevo. Suenan tambores de venganza y la crispación sigue aumentando a medida que transcurren los días.
Ayer, el Ajuntament de Palma convocó una reunión con sus mejores intenciones para frenar los brotes violentos y calmar las aguas, pero de poco sirvió. El reloj marcaba las 13.15 horas cuando irrumpieron un grupo de unos 25 nigerianos, muy alterados y portando pancartas en las que podía leerse: «Nosotros nos sentimos mal», «Policía que me darás por favor», «Dios mío dónde está la justicia» entre otras y reventaron la reunión. Tras unos momentos de cierta tensión, cerca de 40 agentes de la UIP y UPR (antidisturbios del Cuerpo Nacional de Policía) y de la Policía Local tomaron posiciones y blindaron la comisaría de Llevant.
En la reunión, por parte del Ajuntament asistieron los regidores Guillem Navarro, Sandra Fernández y Antonia Fornaris, responsables de las áreas de Seguretat, Benestar Social y Distrito. Además, también participaron representantes de los gitanos y nigerianos. Todos ellos se sentaron en la misma mesa con la finalidad de llegar a algún acuerdo definitivo que significara el fin de la violencia. Al final, una vez más, salieron a la calle con la intención de escenificar el sellado de la paz, pero la situación se complicó.
Gritos de «cállate capullo, vosotros no nos representáis» se apoderaron del escenario y la misma finalizó aún con más crispación que a la entrada de la misma.
Por su parte, el regidor Guillem Navarro afirmó: «La tensión sigue en el nivel máximo. Consideramos importante mantener el refuerzo policial en el barrio al menos una semana más».
Del mismo modo, el máximo responsable de la Policía Local, añadía: «Hemos duplicado la presencia de patrullas normales en Son Gotleu y la Unidad de Intervención Inmediata (UII) está de forma permanente en la zona. Además, la Policía Nacional el primer día tenía desplegados unos 35 agentes, pero al día siguiente ya eran más de 80, aprovechando parte del refuerzo que normalmente vigila la Casa Real», afirma.
Finalmente, Navarro también quiso puntualizar que tienen constancia de la existencia de algunos grupos que podrían estar interesados en que se volvieran a iniciar incidentes.
Según información policial a la que ha tenido acceso Ultima Hora, se sospecha que hay ciertos movimientos de personas de etnia gitana procedentes de Valencia que podrían llegar a la Isla en las próximas horas o días. Se trataría de los integrantes de uno de los conocidos clanes gitanos que operan en la barriada.
La situación está llegando a un punto muy delicado desde el momento que los clanes, tanto gitanos como nigerianos, no pueden vender droga debido a que está la zona literalmente tomada por la policía.
Por otra parte, la policía cree que el nigeriano que murió el pasado lunes y fue el desencadenante de los disturbios entre sus compatriotas, iba a robar en una vivienda, descolgándose por la fachada desde la azotea, cuando una vecina lo vio y comenzó a gritar, tras lo que cayó al vacío al intentar huir.
Así lo explicó el delegado del Gobierno en Balears, Ramón Socias, quien indicó que todas las líneas de investigación del Cuerpo Nacional de Policía apuntan a que habría sido un «accidente desgraciado», en el que no participaron personas de etnia gitana, tal y como afirman algunos miembros de la comunidad nigeriana. Al parecer, el nigeriano Efosa Okosun, de 28 años, subió el pasado sábado hasta la azotea del número 58 de la calle Tomás Rullán y se quitó los zapatos para disponerse a bajar por la fachada del edificio y robar en una de sus viviendas.
Cuando estaba deslizándose por el edificio, una vecina lo vio y comenzó a increparle, tras lo que el joven intentó huir escalando y, o bien se agarró a un conducto de gas que cedió, o bien él mismo resbaló tras coger la tubería y se cayó al suelo, lo que provocó su muerte.