Los dos acusados, el día del juicio en la Audiencia Provincial de Palma. | Víctor Malagón

TW
4

La Audiencia Provincial ha condenado a cinco años de cárcel a un hombre de 25 años de edad por abusar de una menor con discapacidad psíquica en un piso de Inca. Los hechos fueron presenciados por un compañero del principal acusado, de 32 años, que en ningún momento intervino para impedir la agresión y que, según la víctima, «no paraba de reírse». La condena para el hombre es de una pena de multa de 3.960 euros.

Los hechos ocurrieron en octubre del año 2005. La víctima tenía entonces 15 años y padecía una discapacidad mental de un 58 por ciento. Conocía al principal acusado porque había tenido una relación con una amiga suya. En torno a las once y media de la noche ambos se encontraron por la calle y se les sumó el segundo acusado. Los dos hombres dieron a fumar unos porros a la menor y después la llevaron a la vivienda del ahora acusado por omisión del deber de socorro. Fueron a una habitación y los tres comenzaron a ver una película. La Audiencia considera probado que en un momento dado el principal acusado desnudó a la joven y mantuvo relaciones con ella. La víctima señaló en el juicio que no pudo oponerse a los abusos porque estaba mareada por la droga y no podía hacer fuerza alguna. Según declaró en varias ocasiones: «Estaba fuera de este mundo».

En el juicio los dos acusados negaron que la relación fuera forzada. Sin embargo, la Sección Primera de la Audiencia valora la versión de la víctima como cierta.

La Sala rechaza la petición de la Fiscalía de considerar los hechos como una agresión sexual e imponer una condena de trece años de cárcel. Señala que no quedó acreditado que hubiera violencia en los hechos y que la víctima manifestó que no pidió ayuda ni gritó porque no tenía fuerza. En todo caso insiste en que la relación no pudo ser consentida dado que la enfermedad que padece la víctima lo impide.

Las defensas solicitaban que se rebajara la pena a los acusados por el retraso que ha acumulado la causa. La sentencia recuerda que el principal acusado cambió varias veces de defensa y que parte de los retrasos se deben precisamente a esto.