Las llamas ya han devorado más de 1.500 hectáreas de terreno. | Fuente: Youtube

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Por fin, ayer, un poco de esperanza. Gracias al agotador esfuerzo de los técnicos y al trabajo y apoyo constante de algunos políticos, entre los que descata, muy por encima del resto, el del conseller insular de Medi Ambient en funciones, Albert Prats, y, por supuesto, el del alcalde de Sant Joan, Antoni Marí Marí Carraca, siempre al borde del infarto, la consellera d'Interior en funciones, Pilar Costa, anunció ayer por la tarde que el incendio estaba «casi estabilizado». Tuvo que decir «casi» porque aún quedan llamas en algunas zonas. No obstante, aún falta mucho trabajo antes de anunciar el controlado. «Somos moderadamente optimistas», puntualizó.
En el Puesto de Mando, en la segunda noche del incendio, tan sólo técnicos y dos políticos: Prats y Mariano Juan, teniente de alcalde de Santa Eulàlia en funciones, que podría ser el sucesor del primero en el Consell d'Eivissa.
El pananorama desde el Puesto de Mando, en la carretera de Sant Joan, a la altura de Can Coroné, era desolador: toda la cresta de los montes de Morna, en llamas. Por la mañana, el fuego ya había bajado hasta media falda, por lo que hubo que desalojar unas diez casas. En esta zona, las norias constantes de los hidroaviones lograron detener el fuego y, en el otro lado, en la zona de Portinatx y sa Cala de Sant de Vicent, el trabajo nocturno de los técnicos, que lograron confinar el fuego, fijó el incendio en los márgenes iniciales.
Sobre la una de la tarde llegaron al puesto de mando el presidente en fucniones del Consell d'Eivissa, Xico Tarrés, acompañado de su vicepresidenta, Patricia Abascal, y de la delegada del Gobierno, Sofía Hernanz. En el lugar ya estaba la consellera Pilar Costa, responsable de dirigirse a los medios. Ya por la tarde, Costa y Tarrés ofrecieron un balance de la situación. Unas 1.500 hectáreas quemadas, diez viviendas afectadas en mayor en menor medida y un coche destruido. Tarrés añadió con cierto aire de misterio: «Cuando los políticos quieren hacer de técnicos, las cosas suelen salir mal».
Muchos recordaron entonces los momentos de histeria vividos la noche anterior en el pueblo de Sant Joan, cuando el humo inundó la parte superior del pueblo, las llamas se veían cerca, los camiones de la Direcció General d'Emergències (DGE) acudieron por lo que pudiera pasar y a punto estuvo de ordenarse el desalojo del pueblo.
La conseller d'Interior informó de que, entotal, han sido desalojadas unas 350 personas de casas particulares. No se cuenta como tales a lso turistas que dejaron sus hoteles.