Imagen de la fachada principal del Palau Episcopal, en Dalt Murada.

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«Ante las informaciones sobre una presunta conducta irregular cometida en el pasado por un sacerdote, el Bisbat de Mallorca manifiesta: Que desde el mismo momento que se tuvo conocimiento se inició una investigación previa para tratar de esclarecer la veracidad de las informaciones. Que en el marco de esta investigación previa, y salvaguardando en todo momento la presunción de inocencia del sacerdote, se han tomado las siguientes medidas cautelares: Apartarlo de sus oficios pastorales y prohibirle el ejercicio público de su ministerio». Así de claro y rotundo ha sido el comunicado oficial remitido a los medios de comunicación con el que el Bisbat de Mallorca notifica la destitución de un rector al frente de una conocida parroquia de la zona norte de Mallorca.

Oscuros episodios

Según información a la que ha tenido acceso Ultima Hora, el sacerdote en cuestión había estado inmerso en varios oscuros episodios en los que, supuestamente, se podría haber cometido algún tipo de abuso a menores.

Los hechos a los que se enfrenta el capellán son de hace unos años. Parece ser que, hace aproximadamente unos siete u ocho años, se interpuso una denuncia contra él en dependencias de la Guardia Civil.

Recientemente, el Bisbat de Mallorca tuvo constancia de un nuevo incidente de índole sexual y tomó la decisión de retirarlo del ejercicio sacerdotal.

A última hora de la tarde de ayer, el vicario general de Mallorca se desplazó hasta la iglesia en cuestión y mantuvo una reunión informativa con un diácono de la zona y con un sacerdote jubilado adscrito a la citada comunidad parroquial con la finalidad de informarles de la decisión tomada por el obispo de Mallorca, Jesús Murgui.

En el seno eclesial han felicitado la decisión del obispo y la valentía con la que ha afrontado el problema. La noticia era muy conocida en los ámbitos internos de la curia mallorquina.

Documental en TV3

Murgui ordenó el inicio de un proceso interno en la Curia, con aportación de testimonios de las supuestas víctimas, después de la emisión del documental Els monstres de casa meva (Los monstruos domésticos) emitido en TV3, según informaba ayer la edición digital de El País . El informe recogía el testimonio de un periodista, Mateu Ferrer, que afirmó que en 1998, siendo catequista de la parroquia de Can Picafort, fue testigo de un caso de supuesta pederastia cometido por el párroco.

Ferrer narró que vio al sacerdote reclinado en el sofá junto a una niña semidesnuda de diez años. El catequista y después periodista presentó una denuncia y recibió presiones desde el obispado. Trece años después de los hechos el cura seguía al frente de la misma parroquia.