El comisario de Energía, Günther Oettinger, ha calificado este martes de «apocalipsis» el accidente en la central nuclear de Fukushima provocado por el terremoto que afectó a Japón el pasado viernes y ha asegurado que «casi todo está fuera de control» en esa planta.

«Se ha hablado de apocalipsis y yo creo que esta palabra está particularmente bien elegida», ha dicho Oettinger en una comparecencia ante la comisión de Energía de la Eurocámara. El comisario se ha declarado «muy preocupado» por lo que está ocurriendo en las últimas horas en la central de Fukushima por considerar que «casi todo está fuera de control».

La central nuclear de Fukushima, en el noreste de Japón, ha alcanzado el nivel 6 de alerta nuclear, mientras las autoridades japonesas sitúan el número de muertos y desaparecidos en, al menos, 10.000 después de devastador terremoto y posterior tsunami que vivió el pasado viernes Japón. La planta nuclear de Fukushima entró ayer en fase crítica tras un incendio y una nueva explosión que desataron el temor a una fuga masiva de radiactividad y la declaración de un radio de exclusión aérea de 30 kilómetros.

La situación más grave está en los reactores 2 y 3 de esa central, donde a primera hora de ayer tuvo lugar una explosión que, además de dañar el edificio de la unidad 2, parece haber afectado a su sistema de contención.

El ministro portavoz, Yukio Edano, consideró muy probable que esté dañado y advirtió de que los niveles de radiación de la central son lo suficientemente altos como para ser perjudiciales para la salud. El presidente de la autoridad nuclear francesa, André-Claude Lacoste aseguró que la central de Fukushima ha alcanzado el nivel 6 de alerta nuclear, el segundo más grave de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos. El nivel 7, el más alto en la escala de medición de los sucesos nucleares (accidentes graves) fue el que sufrió la central de Chernobil en Ucrania, es el único caso, hasta el momento, de accidente grave.

Zapatero

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha garantizado hoy que las centrales nucleares españolas están sometidas a rigurosos controles de seguridad, pero ha defendido la realización de nuevos informes para asegurarse más y comprobar si hay que establecer nuevas exigencias.

Zapatero ha comparecido en el Congreso tras asistir a la sesión de control al Gobierno para explicar la decisión de su Ejecutivo de encargar una revisión completa de todas las centrales nucleares españolas, así como informes sobre el riesgo sísmico y de inundación a los que puedan estar sometidas estas instalaciones.

Antes que nada, Zapatero ha querido dejar claro que la primera preocupación ahora es ayudar al pueblo japonés, del que ha elogiado su comportamiento cívico ejemplar.

Y luego, si hay que sacar conclusiones tras la crisis en la central de Fukushima, para mejorar las cosas sobre la energía nuclear, como los plazos o las exigencias, «se hará».

Lo ocurrido en esa central tras el terremoto y el tsunami posterior debe servir, a su entender, como experiencia para extraer conclusiones, pero deben ser unas «conclusiones medidas, científicamente avaladas», para poder sostener con ellas las decisiones políticas que se adopten.

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Por ejemplo, ha considerado fundamental conocer qué ha pasado en Fukushima para que no funcionaran los sistemas alternativos de refrigeración.

Los científicos tratan de avanzar en cuanto a la capacidad de una central de activar mecanismos propios de refrigeración si falla el suministro eléctrico, por lo que Zapatero cree que las nucleares de segunda generación tendrán mayores condiciones de seguridad en ese campo.

Así las cosas, ha hecho hincapié en que la edad de una central nuclear «sí es un factor relevante», incluso aunque se revise periódicamente, se renueve y tenga un «buen mantenimiento», como la de Garoña, cuyo cierre en 2013 ha estimado «razonable» tras 42 años de vida.

No obstante, ha insistido en que las centrales nucleares españolas están sometidas a rigurosos exámenes sobre sus condiciones de seguridad, su estado y las calidades de su funcionamiento.

«Vamos a asegurarnos más y, si hay que hacer alguna exigencia más a alguna central ante hipotéticos riesgos, ese trabajo lo hará el Consejo de Seguridad Nuclear», ha apostillado.

Respecto a los españoles que se encuentran en Japón, el jefe del Ejecutivo ha dicho que no tienen ningún elemento que les haga creer que es imprescindible su repatriación y ha indicado que «lo sensato» es facilitar la salida a aquellos nacionales que lo deseen.

Ha mostrado su confianza, en este sentido, en la actuación del Gobierno japonés, convencido de que vela por la seguridad de sus compatriotas y también de todos los extranjeros que estén en el país.

Preguntado por las palabras del comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, que calificó la situación en Japón de apocalíptica, Zapatero ha reconocido que ante problemas graves como éste es comprensible que se empleen términos «dramáticos».

Con todo, ha avisado de que «cuanto más difíciles sean las situaciones, más comedidas deben ser las palabras».

Zapatero es partidario de que el debate sobre la energía nuclear se aborde de manera racional y sensata, sabiendo que su aportación a la producción energética es importante pero que, por su naturaleza, exige tener mucha seguridad.

Después de rechazar las críticas de aquellos que le acusaron de tener prejuicios ideológicos en contra de las nucleares cuando se anunció el cierre de Garoña, Zapatero ha apostado por plantear el debate en términos de racionalidad, no ideológicos.

Aún así, ha dicho que «las cosas se ven de manera diferente cuando uno es presidente del Gobierno y cuando uno no lo es», ya que, en el primer caso, el sentido de la responsabilidad le lleva a ser lo más prudente posible. «A un gobernante siempre le parecerá que (las medidas de seguridad) deben ser más», ha confesado.