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La Policía Nacional ha desarticulado una red de tráfico de mujeres nigerianas para su explotación sexual que operaba en Mallorca, Las Palmas de Gran Canaria y la localidad madrileña de Alcorcón, y ha detenido a 14 personas por delitos de prostitución, aborto y detención ilegal, entre otros.

La red internacional de trata de mujeres llevaba cuatro años operando y estaba ubicada en Gran Canaria, con conexiones en Mallorca y Alcorcón, pero tenía también contactos en Italia, Francia, Grecia, Turquía, Finlandia, Nigeria, Senegal y Marruecos. según ha informado la Dirección General de la Policía en un comunicado.

Entre los detenidos -siete mujeres y siete hombres- figuran once personas de nacionalidad nigeriana, dos colombianos y un español. Las primeras detenciones fueron en julio de 2010 y las dos últimas el pasado 19 de enero en una casa de alterne en la zona de Molino de Viento de Las Palmas de Gran Canaria.

A los detenidos se les imputan delitos de favorecimiento de la inmigración ilegal, contra la libertad sexual (prostitución), falsedad documental, usurpación de estado civil, falso testimonio, agresión sexual, aborto, lesiones, amenazas, detención ilegal y asociación ilícita.

Los cinco cabecillas de la red internacional están en prisión preventiva, en la cárcel del Salto del Negro, dictada por el Juzgado de Instrucción número 2 de Las Palmas.

Hasta el momento se ha localizado e identificado a más de veinte mujeres de Nigeria que han sido víctimas de tráfico y explotación sexual por parte de esta red internacional y se ha recuperado a dos niñas de corta edad que habían permanecido cautivas de la organización.

La investigación comenzó en febrero del año pasado, tras haberse detectado un importante incremento de la presencia de mujeres de origen nigeriano en situación irregular ejerciendo la prostitución en diversos puntos de Gran Canaria.

La organización captaba a jóvenes nigerianas de buena apariencia y escasos recursos a las que se sometía a un «ritual de vudú» en su país de origen, por el que quedaban comprometidas en un juramento a pagar una deuda de entre 30.000 y 70.000 euros.

Eran trasladadas a España en patera a través de Marruecos o bien en avión de forma clandestina y con documentación falsa, bajo la promesa de que la organización les buscaría un empleo para iniciar una nueva vida en Europa y sin saber que su destino iba a ser ejercer la prostitución.

En el caso de las que eran trasladadas a través de Marruecos, la organización las mantenía durante meses en casas francas dependientes de las mafias nigerianas establecidas en el norte de Marruecos, donde eran violadas hasta que se quedaban en estado y se autorizaba su traslado a España, para dificultar su expulsión al estar embarazadas.

En otoño e invierno eran trasladadas a Gran Canaria y en verano a Mallorca, donde eran prostituidas en Magaluf. A las mujeres que tenían bebés se las separaba de ellos, ya que eran enviados a un domicilio de Alcorcón, donde otros miembros de la organización se encargaban de su custodia.

Una vez en España, las mujeres vivían en cautiverio y eran obligadas a prostituirse bajo amenazas con rituales de magia negra, así como mediante violencia física, violaciones y amenazas de muerte a las propias chicas y a sus familiares en Nigeria. Varias fueron obligadas a abortar.

La operación ha sido llevada a cabo conjuntamente por las unidades contra las Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (U.C.R.I.F. III), de las brigadas provinciales de Extranjería y Fronteras de Las Palmas y de Baleares que prosiguen la investigación.