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Los dos hermanos ecuatorianos que vivían en la discoteca abandonada de Alcúdia donde fue asesinado el indigente Agustín González Martínez han sido detenidos por la Guardia Civil acusados del crimen. Un tercer sospechoso, de nacionalidad colombiana, también ha sido arrestado por encubrir el homicidio. La mujer, que fue pareja del fallecido, confesó que efectivamente se había tratado de un homicidio.
'El Gallego' era natural de Lugo y tenía 51 años de edad. Pasaba serios apuros económicos y malvivía en la discoteca abandonada Es Fogueró, en Alcúdia. En la noche del 17 de junio, los dos hermanos ecuatorianos que residían en aquel recinto llamaron por teléfono a los equipos de emergencia y comunicaron, muy nerviosos, que habían hallado a Agustín despeñado por una de las peligrosas escaleras del interior de la antigua discoteca.
En efecto, cuando los sanitarios del 061 llegaron la víctima agonizaba, sobre un gran charco de sangre. En un primer momento se creyó en la versión de los dos testigos, según la cual 'El Gallego' había caído accidentalmente por la escalera, pero después surgieron algunos indicios sospechosos y la Policía Judicial abrió nuevas diligencias. Ladia Casquete Moreira, ecuatoriana de 54 años, y su hermano por parte de madre Hugo Wilson Muñoz Moreira, de 51, aparecieron como principales sospechosos. Ellos siempre lo negaron, e incluso en la entrevista que concedieron a este diario aseguraron que se había tratado de un accidente.
Problemas
A medida que las investigaciones avanzaban, los agentes de la Policía Judicial descubrieron que la relación entre los tres protagonistas -los dos sospechosos y el muerto- no eran tan idílicas como los hermanos sostenían. De hecho, años atrás, Ladia había sido pareja de Agustín y la relación había acabado bastante mal. Un turbio asunto con la hija menor de la ecuatoriana desembocó en una importante pelea.
La mujer reconoció este extremo, pero aseguró que con el tiempo las disputas entre ellos se suavizaron y que últimamente convivían en la misma discoteca abandonada sin ningún problema. La Guardia Civil no lo creía.
Toda la artillería policial se centró en la inspección ocular en el escenario del crimen. Los funcionarios buscaron indicios inculpatorios sin descanso y obtuvieron resultados muy interesantes. También el informe forense arrojó conclusiones interesantes: la víctima no había muerto de una caída casual, tal y como sostenían los dos hermanos ecuatorianos, sino que alguien le había golpeado con un objeto contundente y le había fracturado el hueso temporal. La lesión, a su vez, provocó una hemorragia interna que fue la causa final de su muerte.
Vigilados
Durante meses, y aunque ellos no lo sabían, Ladia Lucía y Hugo Wilson han estado estrechamente vigilados por la Policía Judicial, en todos y cada uno de sus movimientos.
Además, ciertas analíticas y pruebas enviadas al laboratorio de Madrid afianzaron la tesis policial y ayer los agentes del Grupo de Homicidios procedieron a la detención de los dos ecuatorianos y de un amigo de la pareja, Iván Richard C.B., un colombiano de 46 años que supuestamente encubrió el homicidio.
Los investigadores creen que el móvil fue una pelea banal y en las próximas horas los tres acusados serán puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 4 de Inca, que instruye las diligencias por el crimen de Agustín González. En principio, no se esperan más detenciones.