Foto de familia de los participantes en los ejercicios de salvamento.

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La Platja de Muro, con 5,2 kilómetros de extensión, es una de las más largas de Balears y recibe cada verano la visita de cientos de miles de personas. En los últimos años se han llevado a cabo una serie de iniciativas para mejorar la seguridad en la playa, que tiene una plantilla de 16 socorristas, «de los cuales 12 están cada día de guardia en la playa, y tienen el apoyo de la UPAM, que es la unidad de policía acuática», explicó Toni Carrió, coordinador de seguridad de playas del Ajuntament de Muro.


Carrió apunta que cada verano se suelen hacer dos simulacros, uno a mitad de verano y otro al final, «para conocer los tiempos de respuesta de los diferentes organismos participantes ante una emergencia real». En el último ejercicio, realizado recientemente, se puso en práctica la intervención en tres siniestros simultáneos, por lo que fue espectacular.


Por un lado se produjo un supuesto choque entre una moto acuática con dos ocupantes y un windsurf. Los tres implicados resultaron heridos y tuvieron que ser evacuados. Mientras se atendía a estas personas, un hombre acompañado por su sobrina sufrió un infarto y la menor resultó ahogada.


Mientras se atendían los incidentes, se simuló también que la moto acuática accidentada vertía combustible en el agua y la arena, por lo que se tuvo que acordonar una parte de la playa y limpiarla con materiales especiales. Además de los socorristas y la policía acuática, en el simulacro participaron efectivos de otros equipos de emergencia.


Respecto a la situación real, Carrió señala que este año «hemos registrado el mismo número de incidencias que el año pasado y la mayoría de intervenciones son de personas que sufren algún tipo de lesión en las extremidades inferiores o por picaduras de peces araña».