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Un juzgado de Palma condenó ayer por un delito de abusos sexuales a un hombre de 87 años de edad, nacido en 1923 y que tenía 85 cuando se produjeron los hechos. Se trata de uno de los condenados de más edad en los últimos tiempos en Mallorca por un delito de naturaleza sexual. El acusado admitió que durante al menos un mes, en el año 2008, pagaba a un joven que entonces tenía 15 años del pueblo a cambio de favores sexuales. Ambos se conocían al ser vecinos de la localidad y vivivir cerca las familias de ambos.
El octogenario se citaba de forma regular con la víctima; al menos dos veces por semana. Le entregaba dinero y ambos se masturbaban mutuamente. La situación se prolongó durante un mes hasta que trascendió y desembocó en una denuncia por parte de los padres del menor hacia el acusado.
El condenado, dada su avanzada edad y que la pena no alcanza los dos años, no tendrá que ingresar en prisión para cumplir la condena. Eso sí, tendrá que indemnizar al joven con doscientos euros por el perjuicio causado por los abusos.
La magistrada, después de que el hombre aceptase la petición de condena realizada por el ministerio fiscal, le impuso también una orden de alejamiento respecto al menor. De esta forma, el octogenario no podrá acercarse a menos de 25 metros de distancia del joven ni tampoco comunicarse con él durante un periodo de un año.