Guardias civiles de Palma viajan a Teruel y detienen a otra implicada en la 'operación Bullit'

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Dos de las detenidas en la operación del CNP y de la Guardia Civil en Palma.

Dos de las detenidas en la operación del CNP y de la Guardia Civil en Palma.

A. Sepúlveda

La 'operación Bullit', dirigida por el juez Garzón desde Madrid y ejecutada en Palma por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, se extendió ayer a Teruel. Agentes de la Comandancia palmesana viajaron a esa ciudad y detuvieron a Gomaira A., una colombiana implicada en los pagos a los integrantes de la banda y que, además, es la madre del informático de la organización.
Los funcionarios del Grupo de Patrimonio de la Policía Judicial viajaron el fin de semana, tal y como informó este periódico, a Valencia, donde procedieron al arresto de José Winston D. y Paola Andrea A. El primero de ellos es clave en la desarticulación del grupo delictivo que se dedicaba a clonar tarjetas de crédito, ya que poseía un ordenador con datos cruciales.
Más implicados
El siguiente paso de los funcionarios policiales fue viajar a Teruel, donde ya estaba vigilada la madre de Jorge A., el informático, y arrestarla. Durante la fase de investigación, con los consiguientes pinchazos telefónicos e interceptación de emails, los agentes descubrieron que la señora, supuestamente, era la encargada de enviar dinero a los «colaboradores» de la banda.
Se trataba de individuos de los bajos fondos que por determinadas cantidades de dinero vendían información real sobre tarjetas de crédito, desvelando números y claves. Los datos permitían ultimar las tarjetas copiadas, cuyos duplicados se utilizaban para comprar de forma masiva en tiendas y centros comerciales. En cuanto el particular se daba cuenta de la estafa, ya era demasiado tarde. Al menos dos tiendas de Palma y Portals estaban implicadas en la utilización fraudulenta de tarjetas, por lo que la organización estaba perfectamente estructurada.
Cadena
Fuentes de la investigación indicaron ayer que la veintena de implicados «trabajaban como subcontratas, cada uno con un cometido concreto y sin saber qué hacían los otros, para evitar riesgos innecesarios». Es decir, unos vendían información sobre tarjetas de crédito robadas, otros les pagaban por ese dinero, unos terceros realizaban las compras y los últimos pasaban las tarjetas por los datáfonos legales. Una cadena delictiva que ocasionó un fraude de varios millones de euros.
De los 16 detenidos en Palma, seis de ellos ingresaron en prisión y el resto quedó en libertad con medidas cautelares. El juez Baltasar Garzón de la Audiencia Nacional ordenó los arrestos y los registros en domicilios y tiendas de Palma, donde se hallaron numerosos efectos electrónicos y de informática comprados por la banda con las tarjetas clonadas.

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