Vista de la Rambla de Cataluña de Barcelona bajo la intensa nevada que cayó sobre Cataluña. | Efe

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«Ha sido muy duro: el autocar patinaba por la nieve, en el hotel no había luz, dormimos vestidos por el frío, que era terrible y aún hoy (miércoles) seguimos sin poder salir». Un grupo de 60 jubilados mallorquines ha vivido una auténtica odisea en un hotel de Lloret de Mar (Cataluña), atrapados por la gran nevada y los cortes eléctricos.
Los pensionistas isleños iniciaron el viaje a Catalunya el pasado lunes día 8 y tras aterrizar en El Prat la situación se complicó. «El trayecto hasta Girona es de aproximadamente una hora y media, pero nosotros tardamos ocho. Íbamos con el chófer y la guía en el autocar, pero las carreteras estaban llenas de nieve. Patinábamos continuamente y pensábamos que nos íbamos a estrellar. Además, no había policía por ningún sitio», relata uno de los afectados, que prefirió mantenerse en el anonimato para no preocupar a sus familiares.
Por fin, a la una y cuarto de la madrugada, los 60 mallorquines llegaron al Hotel Samba, en Lloret de Mar. «Estábamos a oscuras y se formó tal caos en la recepción que incluso abucheaban al conserje, que en realidad no tenía ninguna culpa», añade otro de los isleños. «Nos querían calmar con dos bocadillos minúsculos y unas mandarinas, pero todos las rechazamos. No había agua, ni corriente eléctrica y al cabo de una hora llegó el director del hotel. Nos acompañó con una linterna a la habitación y allí nos tuvimos que apañar con la luz de los teléfonos móviles», añade.
Un sexagenario se negó a subir su maleta los cinco pisos hasta su habitación y tuvo que hacerlo el director. «Para dormir hacía un frío terrible y no había más mantas. Yo y mi mujer dormimos vestidos». Por la mañana, todavía sin luz ni agua, se complicó la situación higiénica: «Había colas para coger agua con cubos y tirarla en los lavabos. Era tercermundista».
Los mallorquines se mostraron indignados por la falta de previsión del hotel: «Deberían tener un generador, como es obligatorio, y no dejarnos tirados». Ayer ya tenían luz por generador, pero la nieve los mantenía aislados: «No hemos podido hacer excursiones, el teléfono tampoco funciona. Esto es un auténtico desastre», concluyeron los mallorquines consultados por este diario.