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Un ciudadano de Costa de Marfil fue condenado ayer a año y medio de prisión por estafar a un constructor de Calvià mediante el tiempo de los 'billetes tintados'.
El acusado, de 32 años de edad, consiguió que el empresario le entregara 150.000 euros en su propia casa a cambio de unas tiras de papel teñidas de negro que el acusado le hizo creer que eran dinero. Los hechos ocurrieron el mes de agosto de 2008. El condenado ayer y un compañero suyo, que también fue juzgado y condenado por el mismo motivo, se pusieron en contacto con el constructor. Mantuvieron una serie de reuniones con la víctima en las que le ofrecieron comprar una gran cantidad de billetes supuestamente de curso legal pero tintados de negro. También le dijeron que le venderían un líquido capaz de hacer una reacción para que los billetes volvieran a ser normales, incluso le realizaron una presentación.
Demostraciones
De hecho, en las tres reuniones que mantuvieron le realizaron una demostración de los líquidos milagrosos. Uno de los acusados salió vestido con una bata blanca y se presentó como el químico Stephan. Los papeles negros usados en la demostración se transformaron en euros y el empresario creyó que estaba ante el negocio de su vida. Los dos timadores fueron más allá y propusieron al empresario una serie de negocios inmobiliarios a cambio de una golosa comisión.
El empresario creyó lo que le decían y quedó el tres de julio de 2008 con los dos africanos en su casa. Allí les entregó 150.000 euros.
La Fiscalía pedía antes del juicio una condena de cuatro años de prisión para el acusado, quien aceptó los hechos y una condena de año y medio de cárcel. Además de la pena de privación de libertad, el condenado tendrá que hacer frente a una multa de seis meses y tendrá que devolver los 150.000 euros que obtuvo del timo.
En el mismo acto del juicio, celebrado ayer en la Audiencia Provincial de Palma, el abogado del acusado, Jaime Calvar, solicitó la puesta en libertad del acusado, algo a lo que la Fiscalía no se opuso. Una posible suspensión de la pena queda condicionada a que el condenado demuestre que puede pagar el dinero defraudado. El compañero del acusado ya fue condenado el pasado mes de abril a dos años y medio de prisión, pena sustituida en este caso por la expulsión del territorio nacional.