TW
1

El gobierno PP/Vox de Andalucía tirará adelante con la legalización de pozos y cultivos ilegales en las cercanías del Parque Nacional de Doñana, pese a las inequívocas advertencias de la Unión Europea y del Ministerio pertinente. Legalizar lo ilegal –y aun perjudicial– es una extraña forma de gobernar, a caballo entre el negacionismo y la irresponsabilidad. «Es lo mejor para Huelva», ha dicho Toni Martín, portavoz parlamentario del PP andaluz. Y lo peor para un mundo que está entrando en crisis ecológica terminal, podemos agregar.

Doñana es Patrimonio de la Humanidad desde 1994, un ecosistema único y de vital importancia, y ya en 2022 la UNESCO exigió el cierre de los pozos y las explotaciones ilegales de fresas, pero los sucesivos gobiernos centrales dejaron perforar durante décadas cientos de pozos furtivos, sometiendo a los acuíferos del parque a una larga agonía ya casi irreversible. Lo que sucede allí es una terca lucha por el agua, pero ¿a dónde va esa agua? El 85 % de las fresas producidas en Huelva se dedican a la exportación, sobre todo a Europa. Se exporta agua, a precio de fruta, sí, pero agua, y no de lluvia, sino de pozo, de subsuelo, de la escasa. Cuando en unos pocos años, por efecto del cambio climático, en aquellas tierras en vez de fresas crezcan cactus, resultará evidente lo valiosa que era.

Nada nuevo bajo el sol: la búsqueda de beneficios a corto plazo por encima del sentido común. Agua para hoy y sed para mañana. Es el modelo de explotación industrial de producción de alimentos basado en grandes cadenas de suministros globalizadas. Nuestra comida recorre de media tres mil millas (casi cinco mil kilómetros) hasta llegar a nuestros platos. Por ejemplo, Balears únicamente produce el 15 % de los alimentos que consume, y sólo es autosuficiente en patatas y almendras. No todo lo que circula por los grandes buques portacontainers del mundo es plástico chino, sino también agua de Doñana, de El Ejido y de otros muchos sitios, embebida en frutas y hortalizas. De confirmarse la salvajada, el daño será mayúsculo e irreparable. Doñana es un hábitat de equilibrio básico para la biodiversidad en Europa y el área mediterránea. Aún estamos a tiempo de evitarlo.