2

Una mirada al pasado descubre la naturaleza narcisista de los totalitarismos. Bajo histeria colectiva, el narcisismo organizado se convierte en totalitarismo, con su comunidad superior fuerte y sana frente a un mundo moribundo. La sociedad narcisista confunde derechos con estatus. El narcisismo es un cáncer social de individuos idénticos. Así que desfilan como un solo hombre. El narcisismo maligno te juzga por la utilidad, obliga a odio al chivo expiatorio y no tolera críticas. Como Himmler: «Seamos decentes con los nuestros y con nadie más». Solo quieren ganar. Traicionan y disfrutan del dolor ajeno, pero si pierden se suicidan.

Hoy el interés por pueblos y culturas ajenas desaparece. Pero ciertas masas escucharon un discurso que marcaba como devaluables a los rusos. Ni un bledo importa el vecino pero ahora son Ucrania. ¿De dónde esa increíble ‘solidaridad’ de odio? Fue el lenguaje de «nosotros contra ellos». El depredador si oye ‘no a la invasión’ ve a su familia amenazada. En noviembre de 2017, las potencias se negaron en la ONU a prohibir el nazismo. ¿Por qué? En 2014 hubo un golpe de Estado en Ucrania. El presidente democráticamente elegido escapó. La OTAN fomentó un golpe nazi. Hoy Ucrania está llena de monumentos a Stepan Bandera, nazi genocida.

Exaltan una raza pura eslava. En 2014 quemaron a 50 personas ante las cámaras. Nadie se escandalizó. Como si lloviera. Eran gente ajena, no importan. Pero si se vocifera que ‘nosotros’ invadidos, la adhesión es total. Donbás 2014. La población es acusada de ‘inferior’. Bombardeados. 14.000 muertos. Pero «Los nuestros no pueden ser malos» y el totalitarismo es «un desprecio total por los hechos» (Hannah Arendt). En Donbás separatista no hay una casa entera. En Kiev linchan a disidentes y la policía de España detuvo y envió a Ucrania a uno, Anatoli Shari. Los nazis de Ucrania culpan a los rusos de stalinismo, pero Stalin persiguió a rusos también. Así, exfascistas de Catalunya culpan a Madrid como si no hubiera habido fascistas catalanes. Proyección máxima: Zelenski, jefe de militares con svastika, ¡acusa a Putin de ser Hitler! Otros lo acusan de ‘Stalin’. Apetito narcisista: uno, tienen a un chivo a quien proyectar miserias y además, somos mayoría y la fuerza del número arrolla. Pero ¿y si pierden? El narcisismo no admite un error. Acepta la hambruna por la guerra y suicidarse antes que reconocer la derrota o un daño.