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Llevo muchos años viviendo en primera persona y estudiando los efectos de las mal llamadas Primaveras de Colores, una forma de designar en forma de eufemismo el derrocamiento de Estados soberanos por parte de EEUU y occidente, con Gran Bretaña, Francia y Alemania a la cabeza. Para ello, se utiliza a la CIA y a los diferentes órganos de Inteligencia de una Europa ávida de dinero como el MI6 y el MI5.

Los últimos casos que hemos vivido fueron el derrumbe de dictaduras como en Túnez, Libia, Egipto y, ahora, Ucrania. Putin, a quien realmente teme, es a que se produzcan altercados y manifestaciones en contra del gobierno ruso y que esas protestas lleguen hasta las mismísimas puertas de su despacho en el Kremlim. Teme más a eso que a una invasión de la OTAN en territorio ruso y acabar como Gadaffi, linchado por la turba.

Se sabe que Putin, cuando acabaron con Gadaffi, se obsesionó con los vídeos de su linchamiento y posterior muerte. EEUU nunca ha entendido la razón de ser del pueblo ruso, que, tras la caída de la Unión Soviética, vio cómo se destruían territorios antes soviéticos y la fortaleza y respeto hacia su capacidad disuasoria militar. Con la llegada de Putin al poder, cedido en gran parte por un decrépito y alcohólico Boris Yeltsin, Rusia pasó de una economía paupérrima heredada del comunismo, a una mayor calidad de vida y al aumento lento, pero eficaz, de su armamento nuclear. Y Putin fue durante dos décadas respetado por el mundo occidental , no así por EEUU, que jamás entendió la fortaleza de Rusia y a la que únicamente 'respetaba' por su poderío e influencia militar.

Con el tiempo, se fueron cebando con pequeñas revoluciones en Crimea, el Maidan, El Dombass, etc hasta llegar al 2014, donde Ucrania, apoyada en secreto por el estado norteamericano y su poder en la sombra, perpetraron un genocidio selectivo de prorusos y bombardearon el Dombass dos años antes de la invasión de Ucrania por la Rusia de Putin.

Es cierto que Putin calculó mal al entrar en Ucrania , pues creía que los civiles prorusos celebrarían la entrada del ejército invasor y sería un paseo acabar en pocas semanas con los elementos neonazis ucranianos. No contaba conque los prorusos serían utilizados como escudos humanos por la milicia ucraniana, un 25 por cien de la población en contra del 75 por ciento de rusos que hablan ruso en lugar del dialecto ucraniano, y tampoco contaba con la sorpresa de que la UE, aparentemente siempre en desacuerdo unos países con otros, esta vez se unieran haciendo fuerza y enviando armamento de nueva generación con un gasto mil. millonario que enriquecería a Norteamérica y al lobbie de la venta de armas. Y mientras, ni un solo ucraniano refugiado en los EEUU pero si en los países de Europa como Polonia, Alemania, España, Italia, etc...una acogida diferente en solidaridad comparándola con la aceptación de refugiados norteafricanos, sirios, libios, etc.

Putin intuía que, cada manifestación, cada levantamiento, cada movimiento de las, por ejemplo, Pussy Cats, eran maniobras de la CIA y la UE para intentar derrocarlo. La obsesión de Putin a las Primaveras de Colores le hacían entrever, y no se equivocaba, en que eran la excusa para acabar con su régimen e instaurar el sentido de democracia estadounidense, algo que ya sabemos, la democracia impuesta es todo menos una democracia, de ahí los Estados fallidos como Libia, Irak, etc...

Como el Estado profundo norteamericano ha visto que ni con el intento de crear ficticias Primaveras de Colores se obtenían resultados, han tensado la cuerda obligando a Putin a invadir Ucrania. Putin jamás cederá a que la OTAN ponga sus misiles apuntando a Moscú, porque si cede a ello,le seguirán Sebastopol y otros territorios cercanos a la madre tierra rusa. Cómo suele decir en privado Putin: «O el mundo cuenta con Rusia, o Rusia acabará con el mundo».

Es por ello que hemos llegado al embargo de la economía rusa, condenando al ostracismo a los oligarcas afines a Putin, embargando- por no decir, robando- los yates, mansiones, cuentas en el extranjero de los oligarcas. Un robo apoyado incluso por la justicia 'democrática' de jueces como por ejemplo el caso sucedido en Palma, en el que un trabajador ucraniano quiso hundir un yate de su jefe ruso y no ha entrado en la cárcel, más bien al contrario, le han dejado escapar con su pasaporte a Ucrania con la excusa de que iba a luchar contra el invasor. Y yo me pregunto...si yo intento hundir el megayate de Rafa Nadal, saldría libre? A que no...pues eso.

Y esta democracia es la que impide jugadores rusos de tenis puedan jugar en competiciones, el ballet de Moscú no pueda actuar , ni cantar los tenores rusos, etc... Democracia? Menudo ejemplo de libertades!!! Y en esas estamos, convirtiendo en paria a Putin y creando rusofobia. Así son las Primaveras de Colores. Solo falta el rayo láser de color verde sobre los muros del Kremlim diciendo: 'Game Over'.