Desde finales de marzo existe en Palma un albergue de casi 300 plazas en la calle Pontivic, en la zona de Foners. Por las imágenes parece un hostel con camas parecidas a los nichos de cementerios donde por apenas 20 euros cualquier persona puede pasar la noche. La licencia fue concedida por Neus Truyol, la concejala investigada por contaminar la bahía de Palma y que se declara abiertamente en la web municipal como okupa. Seguramente recordando su etapa antisistema, Neus apoya este albergue aunque la Asociación de Vecinos de Palma mostró su oposición en su momento. Lo debió hacer tan tímidamente que pocos supieron de la apertura de dicho albergue. Y ahora los vecinos dicen que este hostel puede provocar problemas en el barrio ya que se encuentra en una calle estrecha de la ciudad. Imaginen el jaleo que debe haber en el barrio con un albergue con casi 300 personas y con una recepción abierta las 24 horas del día.

Es sorprendente que la licencia de dicho hotel se concedió, «respetando la legalidad vigente, por supuesto», dice Truyol, cuando desde el Ayuntamiento de Palma había impuesto una moratoria para la apertura de hoteles boutiques. Por si alguien no se sitúa los hoteles boutique son establecimientos turísticos de calidad donde resulta imposible pasar la noche por menos de 200 euros. Dichos hoteles acogen turistas con alto poder adquisitivo, aquellos que se gastan entre 200 y 500 euros diarios entre alojamiento y servicios de restauración. Lo que toda la vida se ha llamado «turismo de calidad». Además, los hoteles boutique (y tenemos varios ejemplos en Palma) suponen la renovación integral de edificios que han permanecido abandonados durante años en el centro de la ciudad, lo que implica una fuerte inversión y, por lo tanto, la generación de empleo cualificado. Pero bueno, ya sabemos que los hoteles boutique en el centro de Palma molestan a los actuales políticos de Cort, al igual que los cruceristas que colapsan la ciudad con sus paseos con guías porque, señalan, no nos dejan pasear con libertad y comodidad por el centro. Los cruceristas «nos agobian» desde hace años, dicen desde el gobierno municipal, y por eso se ha limitado su presencia en el puerto.

Es conveniente que sepan que la concejala que ha autorizado este nuevo albergue es del partido que está eliminando los chiringuitos de algunas de las principales de Mallorca: Més per Mallorca. No sé si a partir de ahora los estrategas de Més per Mallorca serán capaces de defender en el Parlament la transformación de la planta hotelera de la Isla para atraer «turismo de calidad», que es lo que han repetido durante años. Lo tienen muy complicado. A diferencia de los partidos de izquierdas de Balears, yo siempre he apostado por la universalización del turismo, es decir, que puedan viajar personas con pocos recursos y los que tienen mucho dinero, y que cada uno se aloje donde le permita su presupuesto. Pero lo que no acabo de entender es que Més per Mallorca defienda el turismo de calidad y prohíba los hoteles boutique en Palma, y que critique el modelo de masificación turística en Balears y al mismo tiempo autorice un albergue en la ciudad de casi 300 personas. Defender las dos cosas es imposible, aunque Truyol lo intentará con todo su empeño. No tengo ninguna duda.

Queda un año para las elecciones y me temo que harán falta varias legislaturas para solucionar los desastres provocados por el actual gobierno municipal. Solo puedo pedir, por el bien de los palmesanos, que el actual alcalde y sus concejales se tomen el próximo año de forma relajada, que no hagan nada. Sería lo mejor para la ciudad porque otro año más a este ritmo de despropósitos será difícil de soportar.