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De repente aparece un gallego, Manel Monteagudo, en todos los medios de comunicación que asegura haber estado 35 años en coma, es decir toda la vida laboral de una persona. Que en el 79 cayó de una altura de 6 metros mientras faenaba en un barco frente a Basora (Irak). Estuvo unos meses en un hospital de allá, luego se lo trajeron a uno de A Coruña, donde pasó un tiempo, hasta que fue trasladado a su domicilio.

Su novia de toda la vida, Conchi, estuvo siempre a su lado, se hizo enfermera para cuidarlo e, incluso, se casaron y tuvieron 2 hijas de 37 y 26 años respectivamente. Y ahí empieza a desmontarse la historia: cómo pudo un hombre en coma casarse sino puede dar su consentimiento, o cómo puede un hombre embarazar a una mujer si está postrado en una cama en estado vegetativo. Se habla de inseminación artificial, pero eso también choca con la legislación (cualquier médico se jugaría su carrera).

Pero hay un detalle en el que nadie ha caído: Manel dice que cuando despertó del coma en 2014 se enteró que España había ganado el Mundial de Sudáfrica. ¡Pero si siempre caemos en cuartos!, exclamó. Hasta el 79, año del accidente de Manel, España sólo había llegado a cuartos en el Mundial del 34 y del 50. Manel no había nacido todavía. En los siguientes mundiales o bien no participó, o cayó en primera o segunda ronda. Es a partir del 86 donde comienza ese mal fario que no es exactamente así: España alterna cuartos con octavos de final. Y durante estas décadas Manel estaba teóricamente dormido. Un periodista de La Voz de Galicia, Ramón Ares, que lo entrevistó hace dos años, cuenta que Manel estuvo en coma 64 días, quedó en estado de amnesia, sin capacidad de recordar absolutamente, nada, y de ahí puede venir el malentendido.