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Hay que ver el embolado en el que han metido a la pobre Pandora, que, en realidad, fue tan solo una curiosona cual trasunto de Eva, la de Adán, empeñada en enterarse de todo, especialmente de lo prohibido. Pero como primera mujer sobre la Tierra desobediente ante el cabeza de familia, le ha caído ahora convertirse en abanderada de la indiscreción, dando nombre a los ya universalmente conocidos ‘papeles’. Y en ellos vale la pena fijarse en los mangoneos de la congregación católica de los Legionarios de Cristo, una de las más ricas del mundo.

Fundada por el turbio Marcial Maciel, tanto la opacidad de sus prósperas finanzas como los escándalos por abusos sexuales atribuidos a su fundador llevaron en el 2010 a Benedicto XVI a investigar la congregación. Al parecer, las pesquisas no tuvieron mucho éxito ya que con los años el dinero ha seguido nutriendo a unos legionarios cuya forma básica de actuación es simple.

Gran parte de la estructura de su negocio está creada para recibir donaciones, al tiempo que rechaza tener control sobre los productivos fideicomisos, ya saben, cesión del patrimonio a un tercero a fin de que lo gestione según se le indica. Así, poquito a poquito, los legionarios llegaron a crear un fideicomiso irrevocable, es decir, que no se puede modificar ni rescindir sin permiso del beneficiario, en este caso la propia Legión.

The Retirement and Medical Charitable Trust disfruta de unos activos inaccesibles, excepto para el beneficiario, o sea, los legionarios. Total, millones de dólares en un yo me lo guiso yo me lo como, de cocina de postín o, si lo prefieren, de charcutería fina, por lo del choriceo. ¡Menuda Legión!