0

El Mallorca fútbol club, tan Real como Deportivo (hay mucha monarquía en la crem de la crem) empieza como siempre con pocapena; pero estamos en agosto y los aficionados tienen un año para soñar que pueden ganar la liga, no hagan caso estoy de buen humor, y el Barça pasa de ser un equipo a recordar para ser uno a olvidar. Laporta decía dormir tranquilo con la continuidad de Messi , como todo presidente tiene más cara que espalda y ahora echa la culpa al club francés de la pifia cometida. La vida es bella a pesar de todo, el fútbol no alimenta. Uno no se entretiene porque no quiere, pregúntenselo al cachondo que iba sin una rueda por la autovía de Inca, debió pensar «lo arreglaré cuando llegue a casa». Y qué me dicen del que retuvo en un bar a golpe de cuchillo a dos hombres y una embarazada por cuestión de celos.

Vivimos en una comunidad preservada de aburrimientos y, si no que se lo pregunten a los de Montuïri que se emocionan con Los Cossiers bailando en la Mare de Déu d’Agost. Muchas familias peninsulares sueñan con unas vacaciones en casas rurales y en la Colònia de Sant Jordi se cabrean por el canto y averío de las aves de corral, cuestión de prioridades, aquí estamos entre la devoción mariana y la calma. Salud baraja la idea de derivar enfermos de la COVID a centros privados y los hoteleros están preocupados por si hacen caja o faja. No me digan que el día a día no es berlanguiano. Sigamos: la alcaldesa más desastre que ha tenido Ciutat desde los tiempos de Marco Antonio Cotoner es ahora delegada del Gobierno en Baleares, entre otras de sus alucinógenas genialidades fue la del carril bici en las avenidas.

El PSOE es un partido agradecido y digan lo que digan siguen el orden impuesto por Dios en la Tierra. Por último, les hago una recomendación, no piensen porque en España el que piensa siempre es un hereje digno de la hoguera, por otro lado, si piensan mucho puede que les salte en mil pedazos el mecanismo del cerebro, lo que pienso yo aún no está traducido al castellano. Estamos en agosto, con turistas, botellones y llegada de pateras. ¿Qué quieren si medio mundo sueña con Mallorca? Somos más afortunados que los de Haití y muchísimo mejor que los de Afganistán.