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Otro asesinato irracional, dicen porque era homosexual o si era raro. Sucedió en A Coruña, pero podía haber sucedido en Jaime III. Chavales sin seso, energúmenos dispuestos a buscar pelea dónde sea y con quién sea, mamarrachos vomitados. Los animales salvajes matan por instinto de supervivencia. El hombre mata por placer, algunos incluso matan elefantes. Luego se excusan: estaban bebidos; estaban drogados; no volverá a pasar. La educación puede hacer que los jóvenes piensen con la cabeza, pero este es un país deficiente y no hay mucho interés en mejorarlo.

Un ejemplo muy reciente es el del mallorquín de diecinueve años con un canal de Tik Tok y 26 millones que le siguen. Un influencer los llaman, protagonista en todos los programas basura de la televisión nacional. Si estos millones practicaran la masturbación, dejarían a un lado la red y los quince segundos de gloria de cualquier influencer . Lo inquietante de este y de otros casos parecidos es que los medios televisivos, los programas más vistos por la población, enseñan el rostro de las víctimas y difuminan el de los chiflados. ¿No sería más lógico al revés? La cara de los implicados en el asesinato de Samuel Luiz debería verla todo el mundo, aunque una vez asesinado no se pueda hacer nada por remediarlo. ¿Estamos locos o qué? Me niego a pensar que el mundo vive sin esperanza.

La información al revés, que vean a las víctimas y no vean a los asesinos. ¡A la mierda!, gritó una vez Fernando Fernán Gómez a unos ‘periodistas’ del papel cuché. ¿Alguien puede explicar por qué se oculta el rostro del malo y se expone el del bueno? Tal vez un día nos levantemos otra vez inteligentes, como dijo Bertolt Brecht . ¿Cuándo?, quiero saber cuándo. Gloria a Dios en las alturas y a otra cosa. Llegarán millones de Europa, dinero del que dispondrán y tocarán los de siempre y nosotros, los currantes, no veremos ni las monedas pequeñas. España es un país extraño, un país que condena a políticos decentes y deja en la calle a ventrílocuos farsantes. Es cuestión de que pasen algunos años sobre el cadáver de nuestros fantasmas. La próxima semana hablaré de la Familia Real. (No se rían).