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García Lorca tuvo por lo menos un amigo mallorquín, el Dr. Javier Garau Armet , padre de mi amiga, la guapa e inteligente Lucía Garau Alemany. Garau y Lorca coincidieron en la ya legendaria Residencia de Estudiantes de Madrid. Los tres ‘gallitos’ de la misma eran Dalí, Buñuel y García Lorca. El Dr. Garau llegó a atesorar un dibujo de Dalí y, nos comenta Lucía: «de Lorca varias poesías, una de ellas la conservamos, alguna carta y algún dibujo». Uno de los poemas manuscritos que tuvo el Dr. Garau finalmente, y por arte de birlibirloque, terminaría en manos de Camilo José Cela. Don Camilo acabó por medio ‘birlárselo’, buena prueba de ello es que una vez le pregunté al Nobel por ese manuscrito lorquiano y me respondió con cajas destempladas, cosa inhabitual en él. La relación de Dalí y Buñuel con Balears, hasta donde yo sé, es nula y solo hay un hilillo epistolar que pasa por Cela quien intentó sin conseguirlo, a través de Cesáreo Rodríguez que el genio de Cadaqués ilustrara un número de Papeles de Son Armadans , y por otro lado también intentó muy solapadamente que Buñuel, a través de Paco Rabal (1962), se interesase por alguna de sus novelas para hacer una película, ninguno de los dos intentos cuajó.

El alayorense Juan Comas Camps (1900-1979) también estudió en la Residencia de Estudiantes gracias a una beca que consiguió en 1918. Allí hizo buenas migas con Lorca y con Dalí que en aquellos años se lavaba poco y sobre todo hacia dibujos pornográficos. Comas, cuando llegó a Madrid, ya era maestro, hermano de cuatro maestras e hijo de maestro mallorquín. A los seis años su familia se fue a Palma donde nuestro protagonista terminó el bachiller en 1916. Entre 1918 y 1921 cursó estudios superiores en Madrid, en la Universidad Central (su expediente se encuentra con sus notas y convalidaciones en el Archivo Histórico Nacional); primero trabajó como inspector de Enseñanza (admiraba mucho la obra de Giner de los Ríos y su Institución Libre de Enseñanza) y finalmente, tras la Guerra Civil, se exilió en México convirtiéndose en uno de los padres de la antropología azteca, dando clases en la Universidad Autónoma de aquel país, la UNAM, hasta su muerte (falleció en su despacho universitario). Habría que añadir que México contó con otro antropólogo muy importante de estirpe balear, el ibicenco Ángel Palerm Vich que fue amigo de Ramón Mercader, a quien reconoció (y se hizo el longuis para no destapar el entuerto) en una calle de México DF unos días antes de que Mercader asesinara a Trotski , es ese un episodio muy oscuro y todavía sin aclarar. Casualidades de la vida, don Juan Comas vivía muy cerca de la casa de Trotski, en el bonito barrio de Coyoacán. De la Residencia de Estudiante, don Juan, le dijo a Matilde Mantecón en una entrevista que «García Lorca era compañero mío, y Buñuel el de acá…», ¡qué interesante sería saber si Luis Buñuel y el antropólogo menorquín se encontraron en México! Por último, recordar que tanto Sureda Blanes como Miquel Ferrà anduvieron por la primera Residencia de Estudiantes.